Como se expresan las emociones en el cuerpo

Emociones en el cuerpo

¿Has sentido alguna vez como si te dieran un puñetazo en el estómago cuando te dicen algo que te duele? ¿O que te cogen escalofríos cuando te dan una mala noticia?

Nuestro cuerpo se expresa de muchas formas, entre ellas mediante el dolor, nauseas, vértigo, contracturas musculares, alergias, diarreas, ardor de estómago… y tantos otros síntomas En multitud de ocasiones, casi me arriesgaría a decir todas las veces sin embargo de momento lo dejaré solo en “multitud”; estas expresiones del cuerpo son emociones que no atendemos.

Las emociones que no dejamos salir, que no dejamos expresarse correctamente acaban por manifestarse físicamente. Como no dejamos salir en forma de llanto, por ejemplo, el dolor por la muerte de un ser querido, resulta que un tiempo después sin saber porque tenemos dolor en alguna parte del cuerpo, o resulta que de repente sube nuestra presión arterial porque tenemos problemas con un familiar, o nos dan ataques de ansiedad o de pánico porque nos despidieron del trabajo hace tiempo y tememos que nos vuelva a pasar.

Si revisamos qué ha pasado en nuestra vida poco antes de que apareciera ese síntoma, resulta que nos damos cuenta de lo que lo ha provocado, y no falla, el cuerpo nunca miente.

De las primeras cosas que pregunto cuando una persona llega a mi consulta es: ¿Qué te duele? ¿Qué enfermedades tienes? Cada una de ellas me habla y es como si me fuese diciendo al oído: abusaron emocionalmente de mí, he tenido mucho estrés en el trabajo, me maltrataron, me han dicho cosas que no me han gustado, me separe, no encuentro mi lugar en mi casa… y a partir de ese punto podemos trabajar.

Sin embargo no era mi intención explicar cómo trabajarlas, hay muchas técnicas, algunas de ellas sencillas de aprender y aplicar como por ejemplo: EFT-Tapping. Si quieres aprenderla puedes consultar los cursos que realizo haciendo clic aquí.

El objetivo de este artículo es enseñarte como el cuerpo varía su actividad o las sensaciones que sentimos, dependiendo de la emoción, mira la fotografía que hay al principio del artículo.

Las emociones son ajustes que realiza nuestro cuerpo para preservar nuestra seguridad o bien para disfrutar de una experiencia. Si te encuentras en peligro puede que sientas miedo y eso prepare tus músculos y los tense para que puedas huir rápidamente. Si vas a bailar tendrás un estado de ánimo diferente y el cuerpo preparará otro tipo de músculos y de expresiones corporales para que puedas desenvolverte bien en esa danza.

Un equipo de científicos de la Universidad de Aalto (Finlandia) realizaron cinco experimentos con 701 personas; estas localizaron el lugar del cuerpo donde notaban tanto emociones básicas: miedo, amor, felicidad, tristeza…; como complejas: depresión, desprecio, envidia, orgullo…

En estos estudios, los participantes escuchaban las palabras que definen cada emoción y debían pintar donde la sentían en una silueta humana, utilizando los colores que les habían indicado para las zonas más o menos intensas.

El resultado fue una coincidencia de más de un 70% en las zonas que habían coloreado, que es el que puedes ver en la imagen.

Con estas sensaciones trabajo cada día con las personas que atiendo, y se quedan verdaderamente sorprendidas cuando, utilizando técnicas de Programación Neurolingüística (PNL), por ejemplo, en cinco minutos dejan de tener dolor de cabeza o les baja muchísimo. O en pocas sesiones dejan de fumar, cuando fumaban dos cajetillas diarias.

Aquí te lo dejo, solo tienes que hacerlo consciente, y ya verás…

Cuida tus pensamientos, serán tu vida

gandhi

Cuida tus pensamientos, porque se volverán palabras.

Cuida tus palabras, porque se transformarán en actos.

Cuida tus actos, porque se harán costumbre.

Cuida tus costumbres, porque forjarán tu carácter.

Cuida tu carácter, porque formará tu destino.

Y tu destino, será tu vida.

Mahatma Gandhi

 

Buscando inspiración para escribir esta entrada encontré esta cita de Gandhi y eso me hizo pensar en la forma que tenemos de pensar, valga la redundancia, y que al final condiciona nuestra vida, no es cuestión de creencias, es una realidad.

Fíjate cuando piensas en como lo haces, utilizas palabras, el lenguaje. Combinando esas palabras se forman pensamientos y así puedes comunicarte contigo mismo o con los demás. Podemos clasificar esos pensamientos que se van formando en nuestra mente, por ejemplo, en positivos y negativos, empoderadores o debilitadores… hay casi tantas clasificaciones como personas. Hablaré aquí de los pensamientos positivos y negativos.

En general llamamos a los pensamientos positivos porque nos hacen sentir bien; y negativos porque nos hacen sentir mal. ¿Cuáles son preferibles? Pues depende únicamente de ti ¿Cómo quieres sentirte bien o mal?

Si habitualmente tus pensamientos son positivos, tus palabras también lo serán, así como tus actitudes hacia los demás. Pensarás bien de las personas que te rodean, que te percibirán como una persona positiva, no te pararás a juzgar ni a criticar, y como consecuencia tu compañía será agradable. Te dirigirás a los demás con consideración y amabilidad, y eso será lo que recibas también de los demás.

Si tus pensamientos positivos perduran en el tiempo, tus actitudes también lo harán, tus actos serán de carácter positivo, atraerás a tu lado a personas positivas, tu salud será buena, serás una persona de buen carácter, con poder, dispuesta a compartir, a reir, a ayudar. Tu carácter poco a poco será amable, afable, serás una persona de trato agradable. De tu lado marcharán las personas tristes y negativas, déjalas ir, estuvieron en tu camino pero ya no las necesitas.

Imagínate por un momento qué pasará cuando entres a comprar algo. Pues que siempre te tratarán de maravilla, si hay algo que puedan hacer por ti lo harán: un descuento, unos gramos más cuando compres fruta, los portes de un mueble, o simplemente una sonrisa… Como tratas bien a los demás, así te tratarán a ti en todas partes, tu mundo será “bonito”.

¿Qué pasará si buscas trabajo? Que serás el primero por tu forma de tratar a la persona que te entrevista, tu sonrisa, tu porte, tu energía, tu postura dirán de ti que eres de confianza…

¿Y si buscas al amor de tu vida? También atraerás a personas positivas, a las que tú verdaderamente quieras, verás como las otras ni se acercan.

Y con esos pensamientos, esos actos, ese carácter, tu destino, tu futuro, sin lugar a dudas será Feliz, Equilibrado, estarás en Paz… Mejor dicho, ni pensarás en el futuro, simplemente vivirás el presente.

¿No te lo crees?

Bueno, pongamos el caso contrario. Por un momento imagínate una persona con pensamientos negativos, que piensa siempre lo que “debería” hacer y nunca hace. Que siempre está diciendo no puedo, siempre criticando, juzgando, envidiando. Siempre seria, triste o enfadada, con cara larga, quejándose por todo…

¿Qué harías si te encontrases una persona así? Seguro que conoces a alguien… ¿Te gustaría estar con esa persona? ¿Tomarías un café con ella? ¿Le harías un favor?

Tienen pensamientos negativos cada segundo del día, viven en el victimismo y la queja, siempre de mal humor, siempre están enfadadas con todo, y así tratan a los demás, y al final acaban rehuyéndolas. Son personas sin energía, su porte es triste o colérico, no inspiran confianza. Esas personas al notar que no las tratan bien, cada vez tratan peor a los demás, van a peor. Piensan que el mundo está en su contra, se quedan sin amigos, sin pareja, posiblemente sin trabajo o les cuesta encontrar uno…

Viven una vida triste, vacía, desequilibrada, solo fijadas en lo que NO tienen y que quieren conseguir a toda costa.

Puedo decirte que verdaderamente confirmo, desde mi experiencia, la cita de Gandhi. Al final tus pensamientos serán tu vida, y es así, inevitablemente.

Así que ¡CUIDA TUS PENSAMIENTOS! Serán tu vida.

Cuida tus pensamientos Mahatma Gandhi

Gratitud. Una potente herramienta para sentirte Feliz

Gracias

Recuerdo que mi madre siempre decía: “es de bien nacido el ser agradecido”, crecí y pasé mi adolescencia oyéndolo, pero no entendía su verdadero significado. Pensaba, en mi ignorancia, que se refería solo a un protocolo social, a dar las gracias cuando te abrían la puerta, te hacían un favor, o recibías un regalo. Esa es, en general, la percepción que tenemos de la gratitud.

Un buen día, hace ya años, inmersa en una profunda depresión, empecé a buscar formas para salir de ella. Conocí por casualidad en un encuentro de empresarios una persona que me habló de la gratitud. Sinceramente, en aquel momento no la entendí, pero algo quedo dando vueltas por mi cabeza, y busqué….

De esa búsqueda resultó mi Diario de Gratitud, que todavía conservo. Lo he hojeado mientras escribía este post. El primer día no llené ni una hoja. Conforme pasaban los días parece que me animaba y ya fui llenando una hoja por las dos caras, y así fue aumentando. Hoy en día no necesito escribir por lo que estoy agradecida, simplemente doy las gracias por la mañana cuando me despierto, antes de levantarme.

Hasta el momento, mi diálogo interno (esa vocecita que siempre está hablando en nuestro interior) se enfocaba siempre en las cosas que no tenía, que no había tenido nunca, que había perdido o que no había conseguido. Pero en cuanto empecé mi Diario de Gratitud, mi visión de la vida cambió; empecé a fijarme en todas las cosas que SI tenía, y no hablo solo de cosas materiales, sino de la salud, de la comida diaria, del amor, de la amistad, todas esas cosas que damos por hechas y a las que no damos ninguna importancia.

La Gratitud es un estado, y ese estado es de plenitud, así como la depresión es un estado de carencia. En el estado de vibración de la Gratitud, tomamos conciencia de lo que somos y donde estamos en el momento presente, nos hace cambiar de estado de ánimo y reconocer todo lo bueno que tenemos en este mismo momento. Fijándonos solo en lo bueno que tenemos en nuestra vida es imposible estar triste.

En el estado de Gratitud recibes un regalo y lo agradeces de corazón, y si más tarde correspondes a quien te lo dió, lo harás desde el corazón, con amor. No desde el protocolo social como un simple intercambio.

¿Y cómo se hace?

  1. Escribe un Diario de Gratitud, es un buen método para empezar, en él puedes escribir regularmente todo aquello bueno que hay en tu vida y por lo que estás agradecido. Escribe todas y cada una de las cosas buenas que hay en tu vida, no te dejes ninguna.
  2. Dale las gracias a las personas a las que les estés agradecida por algo. Una llamada, un correo, una visita… diles porqué les estás agradecido.
  3. Tómate un momento cada día para pensar aquello por lo que estás agradecido, y da las gracias por ello.
  4. Puedes empezar a utilizar Ho’oponopono, que explico en otro de mis artículos, y que te ayudará a expresar esa gratitud.

Verás cómo cada vez te sientes mejor, no solo emocionalmente, sino también físicamente. Reducirás tu estrés, tendrás más ganas de hacer cosas, más energía, tu sistema inmunológico se fortalecerá, verás reforzada tu autoestima, todo será diferente.

Así que doy las gracias por poder llegar hasta ti y te doy las gracias por leerme.

Si te ha gustado este artículo compártelo con las personas que quieras y empieza por darles las gracias.

¡Gracias!

¿Cómo meditar si no tienes tiempo?

En numerosas ocasiones me encuentro en la consulta y en los talleres, personas que piensan que para hacer una meditación tienes que ser casi Buda, que requiere una preparación muy metódica y que tienes que disponer de mucho tiempo y conocimientos.

Verdaderamente la práctica facilita mucho el conseguir más rápidamente el estado adecuado y los efectos que deseas. Si no tienes práctica y no sabes lo que va a pasar, ni cómo hacerlo, quizás necesites más tiempo. Sin embargo puedes meditar mientras realizas cualquier tarea mecánica, como prepararte una ensalada o pasear por el parque. Lo importante es que te concentres en lo que estás haciendo en este momento.

Se puede llegar a meditar en tan solo un segundo, haciéndote consciente de ti mismo y concentrándote en la respiración.

Te dejo un vídeo que lo explica muy bien. Utilízalo en tu día a día, verás como reduces el estrés, como mínimo. Si meditas diariamente verás como tu vida cambia. Puedes leer algunos de sus beneficios en el artículo anterior: ¿Qué es la meditación?

Patrones de conducta. ¿Qué son y cómo nos afectan?

repeticion de patrones de conducta

Los patrones de conducta son las ideas, creencias y opiniones que estan en nuestro inconsciente. Es todo aquello que vamos aprendiendo poco a poco de nuestra familia, su forma de ver el mundo, sus experiencias… que van conformando nuestra personalidad hasta llegar a la edad adulta.

Desde nuestro nacimiento hasta los siete años somos como esponjas, absorbemos las palabras, los comportamientos, experiencias de nuestros padres, hermanos y todas las personas que nos rodean.

Cuando llegamos a la edad adulta vemos el mundo según todo lo aprendido, tenemos nuestro propio mapa, que reside en nuestro inconsciente y que es distinto al de todas las demás personas. Tomamos todas las decisiones en base a todos estos datos. Nuestros actos también son el resultado de todos estos patrones aprendidos. Por tanto nuestra vida gira en torno a estos patrones de conducta.

Por otra parte, en base a las experiencias que vivimos también vamos generando nuevas creencias y nuevas formas de comportarnos, aunque siempre se van adaptando a aquello que aprendimos en nuestra infancia principalmente.

¿Cómo nos afecta en nuestra vida cotidiana?

Nos afecta en todas y cada una de las áreas de nuestra vida. Por poner un ejemplo: si tu padre constantemente te ha dicho que no hay dinero para esto o para aquello, que no puede, que el dinero no se coge en los árboles. Tus patrones de conducta estarán asociados a la escasez, y es probable que vivas en ella toda tu vida. Si vives en un hogar con violencia, y tú eres la victima de esa violencia, aprendes ese patrón, aprendes a ser una victima y repites ese patrón constantemente, por lo que serás una víctima en las relaciones que vivas más adelante.

¿Se pueden identificar y cambiar los patrones de conducta?

La buena noticia es que SI, se pueden identificar y cambiar. Puedes empezar por pensar en dos cuestiones:

  1. ¿Qué es lo que se repite constantemente en tu vida? Si te despiden constantemente del trabajo, o tienes siempre el mismo tipo de discusiones, o te dejan siempre tus parejas. Observa si siempre te enfadas con tus amigos…
  1. Mira lo que pasa en tu vida. Analiza cómo va tu vida, puedes empezar por las tres áreas básicas: salud, dinero y amor. ¿Cómo son tus relaciones? Tienes dinero, o bien siempre haces números para llegar a final de mes. ¿Qué enfermedades tienes? ¿Siempre te atacan los demás? ¿Siempre tienes conflictos con las otras personas?

Muchas veces darte cuenta de lo que pasa en tu vida a lo largo del tiempo, te hace tomar consciencia de si aquello que has ido aprendiendo se ha convertido en un patrón de conducta. El conflicto y la enfermedad son signos inequívocos de que estás reproduciendo patrones erróneos o dañinos.

Te dejo aquí una lista orientativa de patrones erróneos y patrones liberadores.

 

Patrones ERRÓNEOS:

  • Espero hasta que todo se soluciona por sí mismo.
  • Escucho a las personas esperando que acaben para dar una respuesta y convencerlas.
  • Soy una persona rencorosa.
  • Siempre me estoy quejando por todo y de todos.
  • Mis pensamientos solo están en lo que me ocurrió en el pasado o en lo que pasará en un futuro.
  • Culpo a los demás de lo que me ocurre.
  • Sufro por mis errores.
  • Siempre quiero tener la razón.
  • Tengo miedo a que me rechacen.
  • Si me siento mal, culpo a los otros.
  • Necesito que los demás me presten atención.
  • Quiero hacerlo todo a la vez.

 

Patrones LIBERADORES:

  • Soluciono las situaciones que me generan intranquilidad o tensión.
  • Presto atención a lo que hago en todo momento.
  • Me acepto como soy y como pienso.
  • Soy YO cuando me relaciono con los demás.
  • Escucho lo que las otras personas me dicen.
  • Me responsabilizo de mis actos.
  • Solo hago una cosa a la vez y con toda atención.
  • Aprendo de mis experiencias y de mis errores.
  • Agradezco lo que tengo y lo que soy.
  • Me centro en el aquí y el ahora.
  • Sé que yo soy responsable de mi vida.
  • Decido el camino a seguir en mi vida.
  • Puedo perdonar.

¿Con cuales te identificas?

 

Deja el pasado atrás, ¡Recuerda quien eres!

Este artículo es para ti. Para ti que cargas con el dolor y el sufrimiento de aquello que pasó, y que dejó una huella tan profunda en tu corazón y en tu mente que ya nada es lo mismo.

Desde aquel preciso momento tu cuerpo, tu mente y tus emociones quedaron marcados. Solo piensas en una única cosa, una y otra vez… Cada vez estás más triste, no tienes interés por lo que te rodea. Quizás le das vueltas a la cabeza pensando qué habrías hecho en tu vida si aquello no hubiese pasado. Y poco a poco va pasando el tiempo, pero aquello sigue allí, sigue recordándote que no puedes, que quizás ya nunca más puedas. Y cuando tienes algo importante que hacer, algo que puede cambiar tu vida, te sientas, quizás temblando, quizás llorando, quizás con asma, con tos o un ataque de ansiedad…. Te quedas paralizado, sin saber que hacer.

¡YA BASTA! ¡No es necesario que sufras! ¡Tienes que dejar de hacer eso!

Solo un pensamiento tuyo puede cambiarlo todo. ¡Tú puedes! ¡Eres capaz! Si piensas eso cambiará tu vida para siempre.

La Biodescodificación te ayuda a liberar todas esas emociones que siguen dentro de ti y te angustian, para que puedas volver a jugar tu juego.

Para facilitarte el camino aquí tienes cuatro pasos para empezar:
1. Siéntate, cierra los ojos y respira tres veces.
2. Ahora recuerda cuando eras feliz, cuando te sentías capaz. Siente la alegría, el amor, la felicidad, cualquiera que sea ese sentimiento feliz, nota como llena tu cuerpo.
3. Guarda ese sentimiento, recuérdalo, verás como desaparece todo lo demás de tu mente. Tómate el tiempo que necesites.
4. ¡Ya estás preparado! Levántate y haz aquello que te asusta, o aquello que no te crees capaz de hacer, habla con aquella persona…

Te dejo este vídeo, es un fragmento de la película: La leyenda de Bagger Vance. Míralo y ¡Vuelve a jugar tu juego! El que tú solo sabes jugar…