El Merecimiento y la Autoestima

El merecimiento y la autoestima tienen una relación muy estrecha el uno con la otra. Hasta podría decir que son consecuencia uno de la otra y viceversa.

La autoestima engloba muchos aspectos de nuestro ser, desde el aspecto físico, que es el aspecto en el que generalmente suelen pensar las personas cuando se habla de autoestima, hasta la realidad que nos rodea en nuestra vida en este instante, pasando por lo que nosotros pensamos sobre nosotros mismos y nuestro entorno.

Lo que creemos sobre nosotros mismos, sobre los comportamientos que tenemos nosotros y las personas que nos rodean, lo que debemos y no debemos hacer, como vivir, como movernos en nuestra realidad, como actuar y una enorme cantidad de pensamientos y juicios más, que conforman nuestro dialogo interno (aquello que pensamos), son el resultado de nuestra autoestima y a la vez la reflejan.

Ese cúmulo de pensamientos, juicios, críticas, emociones y sentimientos sobre absolutamente TODO, están conformados por nuestras creencias.

¿Qué es el merecimiento?

A través de mi experiencia personal y del trabajo mis clientes y mis compañeros, me he planteado numerosas hipótesis, la que más me gusta es que Merecimiento más que un conjunto de creencias es algo que las enmarca o que las agrupa a todas, quizás podríamos llamarlo una “MACRO-CREENCIA”.

Son esas macro-creencias la que no nos dejan evolucionar, seguir adelante con paso firme en nuestra vida o conseguir aquellos objetivos que nos plantemos, sean los que sean, tanto cambiar de trabajo, como dejar de fumar o tener suficientes recursos económicos.

En muchas ocasiones me he encontrado trabajando con una creencia determinada que se resistía, después de tratarla una y otra vez era tanta la resistencia, que empecé a pensar y preguntar ¿me lo merezco? No importa el ámbito en el que nos estemos moviendo, por poner un ejemplo, el ámbito económico ¿me merezco tener suficiente dinero? El resultado era sorprendente, acababa encontrando la raíz de que la creencia se resistiese a ser tratada, y era que ¡¡no me merecía tener dinero!! Y hala ¡¡con el merecimiento hemos topado!! A dejarlo todo y trabajar con la macro-creencia, que se generó en algún momento de la vida y que no permite alcanzar el objetivo de tener un trabajo mejor, que venga dinero, amor, etc.

Así que puedes examinar tu vida, lo que piensas, tus propias creencias sobre TODO. Empieza a revisarlas y darte cuenta si son ellas las que impiden que llegues a donde quieres llegar, lo más probable es que te encuentres con el Merecimiento, entonces simplemente pregúntate: ¿me merezco X?

Dado que el “merecer algo” es una macro-creencia, la buena noticia es que se puede trabajar con ello. Son muchas las metodologías y técnicas para detectar y cambiar creencias, escoger una u otra dependerá de nuestras propias preferencias.

Aquí te dejo un vídeo que puede servirte de ayuda. Es necesario que lo escuches con auriculares. Notarás que el sonido pasa de un oído a otro, eso te ayudará a que los dos hemisferios cerebrales se comuniquen.

El niño interior

El niño interior es en Ho’oponopono la parte más importante de nuestro ser, la relación más importante que existe en nuestra vida. El niño interior es donde están guardadas todas las emociones, sentimientos, recuerdos, olores, imágenes, sonidos, sensaciones y vivencias. En fin, todas las memorias, tanto nuestras como de nuestros antepasados.

Según Ho’oponopono nuestro ser está formado por tres partes:

  • Superconsciente, la parte espiritual
  • Consciente, la parte que toma las decisiones, donde reside el libre albedrio
  • Subconsciente, la parte emocional, nuestro Niño Interior (Unihipili en Hawaiano)

En nuestro niño interior es donde se han guardado todas las experiencias dolorosas que hemos vivido. Él percibe el mundo, nuestras relaciones y las personas de una determinada forma, según las vivencias que ha tenido. Por eso el reacciona ante determinados estímulos para asegurar nuestra supervivencia o para evitar que alguien nos haga daño. De ahí que nuestro niño interior esté siempre asustado y en situación de alerta.

Imagínate un niño de 4 ó 5 años teniendo que vivir y sobrevivir en una vida de adulto. ¿Qué pasaría si eso fuese verdad? Te puedes llegar a imaginar un niñito de 5 años camino del trabajo, que lo ha dejado su pareja o que vive una situación de peligro, por ejemplo un accidente de tráfico. ¿Cómo te imaginas que reaccionaría? Quizás abriría mucho los ojos, enmudecería y se escondería en un rincón.

Nuestro Niño es esa parte nuestra que ha estado escondida y abandonada durante mucho tiempo. Por eso hay que tratarlo con mucho amor y comprensión. Es donde limpiaremos todas las memorias que hay guardadas en nosotros y donde sanaremos. Si el niño colabora, la limpieza se hará muy rápido, para eso tenemos que ganarnos su confianza, convencerlo con amor y paciencia de que está a salvo, de que cuidaremos de él, como adultos, pase lo que pase. Y también de que jugaremos y reiremos con él, como se hace con los niños.

El origen de las enfermedades físicas o los trastornos emocionales está en nuestro niño interior, esos síntomas nos alertan de que algo no está bien. Y es allí, en el mismo nivel en que se crearon, donde deben sanar.

Te ofrezco una meditación que he creado para ti. Puede servirte de guía para volver a contactar con ese niño, para tratarlo con amor, respeto, comprensión. Para ir liberando esas memorias almacenadas en su interior y recobrar el equilibrio y la paz en tu vida.

Te deseo la Paz más allá de todo entendimiento.

¿Cómo está tu autoestima?

Es curioso que todos y cada uno de los clientes a los que ayudo tengan una autoestima frágil en menor o mayor medida, no se aman a sí mismos, todos han estado pendientes de la aprobación de otras personas a lo largo de sus vidas, atentos al qué dirán de ellos, que pensarán si hacen esto o aquello. Nos han inculcado que el amarse a uno mismo es egoísmo. Encontrar alguien a quien amar es parte del amor romántico que nos han inculcado.

El amor nace de nuestro interior, si no nos amamos a nosotros mismos no encontraremos el amor en los demás. Esperamos constantemente que nos aprueben, que nos amen por lo que hacemos por ellas y nos esforzamos día a día en gustarles a las personas que tenemos a nuestro alrededor, transformándonos en alguien que no somos.

Hasta que un buen día entendemos que primero nos tenemos que gustar a nosotros mismos, que lo primero que hay que hacer es amarse a uno mismo. Ese mismo día es como si nuestra mente hiciese un clic y por fin lo entendemos. El conseguirlo es una tarea que requiere trabajo, pero con resultados maravillosos. Al cabo de un tiempo ya podemos decirle a la nuestra imagen del espejo cosas maravillosas, y en ese momento todo a nuestro alrededor empieza a cambiar. Solo siendo nosotros mismos podemos sentirnos bien, las personas de nuestro alrededor se sentirán bien con nosotros, y así estaremos en paz.

La autoestima sana es la base de una mente sana, y esta así mismo es la base de un cuerpo sano.
Aquí te dejo una meditación que te ayudará ¡Pruébala y verás lo que pasa!
Por cierto, no esperes milagros, escúchala más de dos y tres veces.

 

 

¿Cómo meditar si no tienes tiempo?

En numerosas ocasiones me encuentro en la consulta y en los talleres, personas que piensan que para hacer una meditación tienes que ser casi Buda, que requiere una preparación muy metódica y que tienes que disponer de mucho tiempo y conocimientos.

Verdaderamente la práctica facilita mucho el conseguir más rápidamente el estado adecuado y los efectos que deseas. Si no tienes práctica y no sabes lo que va a pasar, ni cómo hacerlo, quizás necesites más tiempo. Sin embargo puedes meditar mientras realizas cualquier tarea mecánica, como prepararte una ensalada o pasear por el parque. Lo importante es que te concentres en lo que estás haciendo en este momento.

Se puede llegar a meditar en tan solo un segundo, haciéndote consciente de ti mismo y concentrándote en la respiración.

Te dejo un vídeo que lo explica muy bien. Utilízalo en tu día a día, verás como reduces el estrés, como mínimo. Si meditas diariamente verás como tu vida cambia. Puedes leer algunos de sus beneficios en el artículo anterior: ¿Qué es la meditación?

Autoestima: ¿Te amas a ti mismo?

Tú mismo, al igual que cualquier otra persona en el universo, te mereces tu propio amor y afecto. –Buddha-

La autoestima es un conjunto de creencias que tenemos sobre nosotros mismos y los sentimientos que estas producen.

Desde pequeños somos bombardeados por pensamientos, conductas y creencias de otras personas sobre como deberíamos ser, como deberíamos vivir, comportarnos… Y poco a poco lo vamos interiorizando, nos lo vamos creyendo. Poco a poco vamos forjando una imagen de lo que deberíamos ser, pensar, tener o como deberíamos comportarnos ante los demás. Y acabamos adoptando un papel, aquel que hemos ido aprendiendo. Empezamos a comportarnos y pensar como los demás quieren que nos comportemos y pensemos. Lo malo es que nos acabamos creyendo ese papel, que pasa a formar parte de nosotros y que dista mucho de lo que en realidad somos.

Ser de una forma o de otra no es lo verdaderamente importante. Lo importante es saber quien somos verdaderamente. No importa nuestro aspecto físico (altura, peso, color del pelo…), no importa lo que tengamos (casa, coche, mobiliario, cuenta bancaria…), no importa lo que las demás personas piensen de nosotros. Lo que verdaderamente importa es lo que nosotros pensamos de nosotros mismos.

¿Te amas? Para saberlo hazte estas preguntas:

1. ¿Qué te dices cuando te miras al espejo?
Fíjate en la voz que escuchas cuando te miras al espejo, quizás oigas todo tipo de críticas hacia tu aspecto físico: tengo barriga, tengo los ojos juntos o separados, tengo poco pelo, los ojos pequeños o demasiado grandes… Soy esto o aquello, me merezco, no me merezco, debería…

2. ¿Cómo recibes los cumplidos?
¿Te sientes mal cuando recibes cumplidos de otras personas? ¿Intentas quitarle importancia a lo bueno que dicen de ti otras personas? ¿Piensas que eres una persona humilde porque le sacas importancia cuando dicen algo bueno de ti?

3. ¿Cómo te tratan los demás?
Fíjate en como sientes que te tratan los demás. ¿Constantemente te enfadas porque encuentras gente que no te valora? ¿Discutes o riñes con las otras personas?

4. ¿Disfrutas de la vida?
Piensa en tu capacidad para disfrutar de las pequeñas cosas ¿necesitas estar rodeado de cosas? ¿Necesitas esto o aquello para ser feliz? ¿Te enfadas o te pones triste cuando hace mal tiempo?

5. ¿Dices una cosa y haces otra?
Observa si expresas unos pensamientos y luego te descubres actuando de otra forma.

6. ¿Eres capaz de reconocer que te has equivocado?
¿O simplemente hechas balones fuera y buscas un culpable en el exterior?

7. ¿Conservas el equilibrio emocional en situaciones de estrés?
¿Pierdes los nervios con facilidad ante los pequeños inconvenientes?

8. ¿Culpas a las otras personas de cómo es tu vida?

9. ¿Tienes muchos “debería” en tu lista?
Los “debería” suelen aquellas cosas que deberíamos hacer. Debería no enfadarme tanto. Debería adelgazar. Debería ir al gimnasio. Debería trabajar menos. Debería…

10. ¿Admites puntos de vista diferentes al tuyo?
¿O eres una persona de ideas fijas?

Si te identificas con estas preguntas, es que tienes que trabajar en tu Autoestima.

Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para subir a un árbol, pasará toda su vida creyendo que es estúpido. -Albert Einstein-

Ponte delante del espejo ¿Qué es lo que ves? El protagonista de esta película se encuentra con su angel de la guarda “Angela”. Haz lo mismo que él. Practica el darte amor a ti mismo.

 

Deja el pasado atrás, ¡Recuerda quien eres!

Este artículo es para ti. Para ti que cargas con el dolor y el sufrimiento de aquello que pasó, y que dejó una huella tan profunda en tu corazón y en tu mente que ya nada es lo mismo.

Desde aquel preciso momento tu cuerpo, tu mente y tus emociones quedaron marcados. Solo piensas en una única cosa, una y otra vez… Cada vez estás más triste, no tienes interés por lo que te rodea. Quizás le das vueltas a la cabeza pensando qué habrías hecho en tu vida si aquello no hubiese pasado. Y poco a poco va pasando el tiempo, pero aquello sigue allí, sigue recordándote que no puedes, que quizás ya nunca más puedas. Y cuando tienes algo importante que hacer, algo que puede cambiar tu vida, te sientas, quizás temblando, quizás llorando, quizás con asma, con tos o un ataque de ansiedad…. Te quedas paralizado, sin saber que hacer.

¡YA BASTA! ¡No es necesario que sufras! ¡Tienes que dejar de hacer eso!

Solo un pensamiento tuyo puede cambiarlo todo. ¡Tú puedes! ¡Eres capaz! Si piensas eso cambiará tu vida para siempre.

La Biodescodificación te ayuda a liberar todas esas emociones que siguen dentro de ti y te angustian, para que puedas volver a jugar tu juego.

Para facilitarte el camino aquí tienes cuatro pasos para empezar:
1. Siéntate, cierra los ojos y respira tres veces.
2. Ahora recuerda cuando eras feliz, cuando te sentías capaz. Siente la alegría, el amor, la felicidad, cualquiera que sea ese sentimiento feliz, nota como llena tu cuerpo.
3. Guarda ese sentimiento, recuérdalo, verás como desaparece todo lo demás de tu mente. Tómate el tiempo que necesites.
4. ¡Ya estás preparado! Levántate y haz aquello que te asusta, o aquello que no te crees capaz de hacer, habla con aquella persona…

Te dejo este vídeo, es un fragmento de la película: La leyenda de Bagger Vance. Míralo y ¡Vuelve a jugar tu juego! El que tú solo sabes jugar…