Es curioso que todos y cada uno de los clientes a los que ayudo tengan una autoestima frágil en menor o mayor medida, no se aman a sí mismos, todos han estado pendientes de la aprobación de otras personas a lo largo de sus vidas, atentos al qué dirán de ellos, que pensarán si hacen esto o aquello. Nos han inculcado que el amarse a uno mismo es egoísmo. Encontrar alguien a quien amar es parte del amor romántico que nos han inculcado.

El amor nace de nuestro interior, si no nos amamos a nosotros mismos no encontraremos el amor en los demás. Esperamos constantemente que nos aprueben, que nos amen por lo que hacemos por ellas y nos esforzamos día a día en gustarles a las personas que tenemos a nuestro alrededor, transformándonos en alguien que no somos.

Hasta que un buen día entendemos que primero nos tenemos que gustar a nosotros mismos, que lo primero que hay que hacer es amarse a uno mismo. Ese mismo día es como si nuestra mente hiciese un clic y por fin lo entendemos. El conseguirlo es una tarea que requiere trabajo, pero con resultados maravillosos. Al cabo de un tiempo ya podemos decirle a la nuestra imagen del espejo cosas maravillosas, y en ese momento todo a nuestro alrededor empieza a cambiar. Solo siendo nosotros mismos podemos sentirnos bien, las personas de nuestro alrededor se sentirán bien con nosotros, y así estaremos en paz.

La autoestima sana es la base de una mente sana, y esta así mismo es la base de un cuerpo sano.
Aquí te dejo una meditación que te ayudará ¡Pruébala y verás lo que pasa!
Por cierto, no esperes milagros, escúchala más de dos y tres veces.