Gracias

Recuerdo que mi madre siempre decía: “es de bien nacido el ser agradecido”, crecí y pasé mi adolescencia oyéndolo, pero no entendía su verdadero significado. Pensaba, en mi ignorancia, que se refería solo a un protocolo social, a dar las gracias cuando te abrían la puerta, te hacían un favor, o recibías un regalo. Esa es, en general, la percepción que tenemos de la gratitud.

Un buen día, hace ya años, inmersa en una profunda depresión, empecé a buscar formas para salir de ella. Conocí por casualidad en un encuentro de empresarios una persona que me habló de la gratitud. Sinceramente, en aquel momento no la entendí, pero algo quedo dando vueltas por mi cabeza, y busqué….

De esa búsqueda resultó mi Diario de Gratitud, que todavía conservo. Lo he hojeado mientras escribía este post. El primer día no llené ni una hoja. Conforme pasaban los días parece que me animaba y ya fui llenando una hoja por las dos caras, y así fue aumentando. Hoy en día no necesito escribir por lo que estoy agradecida, simplemente doy las gracias por la mañana cuando me despierto, antes de levantarme.

Hasta el momento, mi diálogo interno (esa vocecita que siempre está hablando en nuestro interior) se enfocaba siempre en las cosas que no tenía, que no había tenido nunca, que había perdido o que no había conseguido. Pero en cuanto empecé mi Diario de Gratitud, mi visión de la vida cambió; empecé a fijarme en todas las cosas que SI tenía, y no hablo solo de cosas materiales, sino de la salud, de la comida diaria, del amor, de la amistad, todas esas cosas que damos por hechas y a las que no damos ninguna importancia.

La Gratitud es un estado, y ese estado es de plenitud, así como la depresión es un estado de carencia. En el estado de vibración de la Gratitud, tomamos conciencia de lo que somos y donde estamos en el momento presente, nos hace cambiar de estado de ánimo y reconocer todo lo bueno que tenemos en este mismo momento. Fijándonos solo en lo bueno que tenemos en nuestra vida es imposible estar triste.

En el estado de Gratitud recibes un regalo y lo agradeces de corazón, y si más tarde correspondes a quien te lo dió, lo harás desde el corazón, con amor. No desde el protocolo social como un simple intercambio.

¿Y cómo se hace?

  1. Escribe un Diario de Gratitud, es un buen método para empezar, en él puedes escribir regularmente todo aquello bueno que hay en tu vida y por lo que estás agradecido. Escribe todas y cada una de las cosas buenas que hay en tu vida, no te dejes ninguna.
  2. Dale las gracias a las personas a las que les estés agradecida por algo. Una llamada, un correo, una visita… diles porqué les estás agradecido.
  3. Tómate un momento cada día para pensar aquello por lo que estás agradecido, y da las gracias por ello.
  4. Puedes empezar a utilizar Ho’oponopono, que explico en otro de mis artículos, y que te ayudará a expresar esa gratitud.

Verás cómo cada vez te sientes mejor, no solo emocionalmente, sino también físicamente. Reducirás tu estrés, tendrás más ganas de hacer cosas, más energía, tu sistema inmunológico se fortalecerá, verás reforzada tu autoestima, todo será diferente.

Así que doy las gracias por poder llegar hasta ti y te doy las gracias por leerme.

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¡Gracias!