Cuida tus pensamientos, serán tu vida

gandhi

Cuida tus pensamientos, porque se volverán palabras.

Cuida tus palabras, porque se transformarán en actos.

Cuida tus actos, porque se harán costumbre.

Cuida tus costumbres, porque forjarán tu carácter.

Cuida tu carácter, porque formará tu destino.

Y tu destino, será tu vida.

Mahatma Gandhi

 

Buscando inspiración para escribir esta entrada encontré esta cita de Gandhi y eso me hizo pensar en la forma que tenemos de pensar, valga la redundancia, y que al final condiciona nuestra vida, no es cuestión de creencias, es una realidad.

Fíjate cuando piensas en como lo haces, utilizas palabras, el lenguaje. Combinando esas palabras se forman pensamientos y así puedes comunicarte contigo mismo o con los demás. Podemos clasificar esos pensamientos que se van formando en nuestra mente, por ejemplo, en positivos y negativos, empoderadores o debilitadores… hay casi tantas clasificaciones como personas. Hablaré aquí de los pensamientos positivos y negativos.

En general llamamos a los pensamientos positivos porque nos hacen sentir bien; y negativos porque nos hacen sentir mal. ¿Cuáles son preferibles? Pues depende únicamente de ti ¿Cómo quieres sentirte bien o mal?

Si habitualmente tus pensamientos son positivos, tus palabras también lo serán, así como tus actitudes hacia los demás. Pensarás bien de las personas que te rodean, que te percibirán como una persona positiva, no te pararás a juzgar ni a criticar, y como consecuencia tu compañía será agradable. Te dirigirás a los demás con consideración y amabilidad, y eso será lo que recibas también de los demás.

Si tus pensamientos positivos perduran en el tiempo, tus actitudes también lo harán, tus actos serán de carácter positivo, atraerás a tu lado a personas positivas, tu salud será buena, serás una persona de buen carácter, con poder, dispuesta a compartir, a reir, a ayudar. Tu carácter poco a poco será amable, afable, serás una persona de trato agradable. De tu lado marcharán las personas tristes y negativas, déjalas ir, estuvieron en tu camino pero ya no las necesitas.

Imagínate por un momento qué pasará cuando entres a comprar algo. Pues que siempre te tratarán de maravilla, si hay algo que puedan hacer por ti lo harán: un descuento, unos gramos más cuando compres fruta, los portes de un mueble, o simplemente una sonrisa… Como tratas bien a los demás, así te tratarán a ti en todas partes, tu mundo será “bonito”.

¿Qué pasará si buscas trabajo? Que serás el primero por tu forma de tratar a la persona que te entrevista, tu sonrisa, tu porte, tu energía, tu postura dirán de ti que eres de confianza…

¿Y si buscas al amor de tu vida? También atraerás a personas positivas, a las que tú verdaderamente quieras, verás como las otras ni se acercan.

Y con esos pensamientos, esos actos, ese carácter, tu destino, tu futuro, sin lugar a dudas será Feliz, Equilibrado, estarás en Paz… Mejor dicho, ni pensarás en el futuro, simplemente vivirás el presente.

¿No te lo crees?

Bueno, pongamos el caso contrario. Por un momento imagínate una persona con pensamientos negativos, que piensa siempre lo que “debería” hacer y nunca hace. Que siempre está diciendo no puedo, siempre criticando, juzgando, envidiando. Siempre seria, triste o enfadada, con cara larga, quejándose por todo…

¿Qué harías si te encontrases una persona así? Seguro que conoces a alguien… ¿Te gustaría estar con esa persona? ¿Tomarías un café con ella? ¿Le harías un favor?

Tienen pensamientos negativos cada segundo del día, viven en el victimismo y la queja, siempre de mal humor, siempre están enfadadas con todo, y así tratan a los demás, y al final acaban rehuyéndolas. Son personas sin energía, su porte es triste o colérico, no inspiran confianza. Esas personas al notar que no las tratan bien, cada vez tratan peor a los demás, van a peor. Piensan que el mundo está en su contra, se quedan sin amigos, sin pareja, posiblemente sin trabajo o les cuesta encontrar uno…

Viven una vida triste, vacía, desequilibrada, solo fijadas en lo que NO tienen y que quieren conseguir a toda costa.

Puedo decirte que verdaderamente confirmo, desde mi experiencia, la cita de Gandhi. Al final tus pensamientos serán tu vida, y es así, inevitablemente.

Así que ¡CUIDA TUS PENSAMIENTOS! Serán tu vida.

Cuida tus pensamientos Mahatma Gandhi

¿Qué es el duelo?

duelo

El duelo es el proceso que sigue a la pérdida de un ser querido, una mascota, un trabajo, una relación de pareja, una amistad, la casa, etc.. En ese momento puedes verte invadido de muchos sentimientos, a veces contradictorios: alivio, ira, tristeza, apatía, inseguridad, puedes sentirte engañado, dolido o simplemente vacío. O puede que tengas sensaciones físicas, como insomnio, mareos, náuseas… Puede que esas emociones o esos sentimientos sean más intensos de lo habitual o que estés sorprendido porque no eres capaz de verter ni una sola lágrima.

Cada persona es única, y cada persona puede sentirse de una forma completamente diferente. Unos lloran, otros no lo hacen; unos hacen deporte, los otros se vuelcan en el trabajo; mientras unos hablan con sus amigos, otros pueden encerrarse en sí mismos.

El elaborar y gestionar un duelo consiste en aceptar la pérdida que hemos sufrido y encontrar un nuevo objetivo en la vida. No se trata de reemplazar aquello que has perdido, sino liberar esas emociones que se acumulan y conectar con los recursos que todos tenemos en nuestro interior, comprendiendo que está pérdida forma parte del proceso de la vida, y que esta sigue.

Permíteme generalizar cuando te digo que el duelo consta de varias etapas, como ya he dicho antes, todos somos únicos:

  1. Negación: es aquella fase en la que parece que estés viviendo en un sueño, como si lo que estás viviendo no fuese real, o quizás sientes que aquella persona aparecerá por la puerta en cualquier momento. Si la pérdida es muy inesperada se puede entrar en estado de shock. También pueden aparecer síntomas físicos como: frío, nauseas, vértigo, desequilibrio…
  2. Culpa: en esta fase puedes sentir como si no hubieses hecho lo suficiente por aquella persona/relación/mascota o no te hubieses portado bien con ella por cualquier causa.
  3. Ira/Rabia: puede que tengas estos sentimientos por quedarte solo, por haber perdido aquello. En esta fase es muy importante dirigir esos sentimientos hacia el exterior y poder así liberar todas las emociones.
  4. Resignación: empiezas a darte cuenta que aquello que has perdido ya no volverá. También puede que sientas como si no pudieses vivir sin lo que has perdido. Puede que te abandones, dejes tus hábitos cotidianos, o sientas una profunda tristeza. También hay personas que deciden cambiar mobiliario o su aspecto físico.
  5. Aceptación: en esta fase aceptas la pérdida que has sufrido y tomas conciencia de que tienes que seguir tu vida. Seguir con tu vida no significa que olvides, que quisieses menos, o que no tuviese significado para ti. Lo que has perdido siempre seguirá formando parte de ti, pero no es necesario sufrir. Si tienes dolor o sufres más o menos tiempo no es que quieras librarte de ello. Es que necesitas continuar…

 Es muy importante pasar todas las etapas del duelo lo más rápidamente posible, para evitar sufrir innecesariamente. Para ello se pueden realizar diferentes acciones y/o rituales, enfocados a despedirte de aquello que has perdido.

¿Cuándo acaba el duelo?

Depende de cada persona, cada uno tenemos tiempos diferentes. Es simple, el duelo acaba cuando ya no sientes dolor al recordar.

¿Qué pasa si después de unos meses tienes alguno de estos síntomas?

  • Estás triste y deprimido.
  • No puedes continuar con las actividades diarias.
  • No puedes concentrarte, comer, dormir o relacionarte con los demás como antes.
  • Tienes el sentimiento de que no puedes continuar viviendo sin aquello que perdiste.
  • Piensas en lastimarte a ti mismo

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es afirmativa. Es el momento de buscar ayuda.

La Biodescodificación, la PNL (Programación Neuro-Lingüística) o la Hipnosis Ericksoniana pueden ayudarte a darte cuenta de tu forma de pensar y sentir, de que el problema no está en el hecho en sí mismo, sino en cómo lo vives, las emociones y sentimientos que te envuelven. Te darás cuenta de la forma en la que puedes conectarte contigo mismo y con los momentos felices que has vivido antes de la pérdida. Te liberaras de todos los sentimientos de dolor y sufrimiento, y podrás seguir adelante.