Carta de Fin de Año

Ahora que se acerca el final de año tendemos a pensar: “ojala el año que viene sea mejor” y a organizar rituales de Fin de Año para tener más suerte el año próximo.

Esta es una forma de centrar nuestra atención en el exterior, siempre buscando fuera, cuando la felicidad está siempre en nuestro interior.

Este año quiero dejarte un ejercicio de Fin de Año que espero te sea de mucha utilidad para conseguir tus sueños, o al menos para acercarte más a ellos.

  1. Coge un papel bonito para escribir y un bolígrafo o pluma que represente algo especial para ti, es importante escribirlo a mano.
  2. Cuida tu entorno: escoge un lugar que sea cómodo para escribir. Puedes encender una vela si te gusta o ponerte incienso y una música que te guste si eso te hace sentir mejor.
  3. Siéntate y relájate, toma aire…
  4. Ahora imagina como querrías que fuese tu vida justo dentro de un año, a finales de 2018, “como si” fuese Navidad o Fin de Año, cuando te sientes otra vez a escribir esto mismo.
  5. Imagina todo lo que te gustaría sentir, como sería tu vida: familia, pareja, trabajo, vivienda… Lo más importante es que sientas que tu vida es cómo quieres que sea. Con todo lujo de detalles… ¿Quién está a tu lado? Pareja, familia, amigos, mascotas… ¿Qué sientes cuando tu pareja te besa? ¿Cuándo tus hijos te abrazan? ¿Cuándo acaricias a tu mascota? ¿Qué sientes cuando te dan ese ascenso? ¿Cómo es la sensación cuando cambias de trabajo? ¿Y esa nueva casa, que sientes al entrar en ella? Nota eso en lo más profundo de ti…
  6. Empieza a escribir: cuando ya has conectado con todos esos sentimientos y sensaciones como si las estuvieses viviendo en este instante, es el momento de escribir, tienes delante todo un papel en blanco para escribir lo que tú quieras. Primero pon la fecha de tu carta (31 de diciembre de 2018 por ejemplo). Puedes empezar dando las gracias a quien tú creas. Este podría ser un ejemplo que adaptes a tus creencias o a tu forma de ver el mundo:“Querido Universo, Amado Dios, etc.…” te doy las gracias porque durante este año 2018 mi vida ha cambiado y he conseguido mis objetivos/sueños/ilusiones… Escribe con todo lujo de detalles como es tu vida en este momento (a finales de 2018) meteorología, sensaciones, lo que ves, qué es lo que sientes, ¡TODO!… no omitas detalles por más sencillos que te parezcan.
  7. Ahora que tienes escrita tu carta, reléela y conecta con esas sensaciones que sientes al leerla y confía.
  8. Durante siete días lee tu carta, conectando con todo aquello que has escrito, lo más importante es volver a conectar con las emociones y sentimientos que te inspira.
  9. Cuando pasen los siete días, guarda tu carta y olvídala hasta final del año que viene.

Si haces esto puede que te sorprendas el año que viene cuando leas tu carta y puede que quieras seguir escribiendo todos los años.

¡Feliz Año 2018!

 

 

El balde chino

Quizás en algunas ocasiones en tu vida hayas sentido frustración porque las cosas no te salían como tú querías. Incluso puede que estés justo en ese momento…

Es posible que quieras compararte con personas de tu entorno, sin embargo no es una buena práctica, ya que cada uno de nosotros posee habilidades y recursos muy diferentes. Lo que en una profesión puede ser nefasto, en otra puede que sea una virtud.

La comparación con otras personas suele ser una práctica muy habitual, y solo genera malestar, frustración, tristeza y desconfianza en nuestras propias capacidades. Te dejo esta fábula que ilustra lo que quiero transmitirte:

Erase una vez, una anciana china que tenía dos grandes baldes para acarrear a casa el agua de un cercano arroyo. Transportaba los baldes colgados cada uno en una extremidad de una gruesa vara que cargaba sobre sus hombros.

Uno de los baldes estaba rajado y, cuando la anciana llegaba a casa, iba medio vacío, en cambio el otro, que era perfecto, llegaba siempre lleno.

Un día tras otro, la anciana llevaba a casa balde y medio de agua.

El balde perfecto estaba muy orgulloso de la realización de su cometido, mientras el pobre balde roto se sentía avergonzado por su defecto y por conseguir hacer tan sólo la mitad de su trabajo.

Tras dos años de sentirse humillado y derrotado por su defecto, un día, cuando la anciana descansaba sobre una roca que había en la orilla del camino, a mitad de su trayecto, el balde se atrevió a hablar con la anciana:

– Estoy avergonzado, por no cumplir con mi trabajo de llegar lleno de agua hasta tu casa, como hace mi compañero. La rotura que padezco no me lo permite. Te pido perdón, honorable señora.

La anciana sonrió, y llena de compasión y dulzura respondió:

– ¿Has observado que bonitas flores hay en tu lado del camino? –dijo- Yo siempre supe de tu defecto, desde que te compré, en aquella tienda de objetos usados. Por eso planté semillas de flores, a lo largo del camino por donde tú tenías que pasar. Y, todos los días, cuando regresábamos, tú las ibas regando con el agua que se derramaba. He recogido, durante dos años, flores de todos los colores y perfumes, con las que he adornado mi casa. Si tú no fueras como eres, yo no habría gozado de esas maravillas.

Cada uno de nosotros tenemos un defecto. Pero ese “defecto” es lo que nos hace especiales.

Acepta a cada persona como es y por lo que es. Descubre lo que hay de bueno en cada una.

Acéptate como eres…. Y recuerda regar las flores de tu lado del camino.

 

El Merecimiento y la Autoestima

El merecimiento y la autoestima tienen una relación muy estrecha el uno con la otra. Hasta podría decir que son consecuencia uno de la otra y viceversa.

La autoestima engloba muchos aspectos de nuestro ser, desde el aspecto físico, que es el aspecto en el que generalmente suelen pensar las personas cuando se habla de autoestima, hasta la realidad que nos rodea en nuestra vida en este instante, pasando por lo que nosotros pensamos sobre nosotros mismos y nuestro entorno.

Lo que creemos sobre nosotros mismos, sobre los comportamientos que tenemos nosotros y las personas que nos rodean, lo que debemos y no debemos hacer, como vivir, como movernos en nuestra realidad, como actuar y una enorme cantidad de pensamientos y juicios más, que conforman nuestro dialogo interno (aquello que pensamos), son el resultado de nuestra autoestima y a la vez la reflejan.

Ese cúmulo de pensamientos, juicios, críticas, emociones y sentimientos sobre absolutamente TODO, están conformados por nuestras creencias.

¿Qué es el merecimiento?

A través de mi experiencia personal y del trabajo mis clientes y mis compañeros, me he planteado numerosas hipótesis, la que más me gusta es que Merecimiento más que un conjunto de creencias es algo que las enmarca o que las agrupa a todas, quizás podríamos llamarlo una “MACRO-CREENCIA”.

Son esas macro-creencias la que no nos dejan evolucionar, seguir adelante con paso firme en nuestra vida o conseguir aquellos objetivos que nos plantemos, sean los que sean, tanto cambiar de trabajo, como dejar de fumar o tener suficientes recursos económicos.

En muchas ocasiones me he encontrado trabajando con una creencia determinada que se resistía, después de tratarla una y otra vez era tanta la resistencia, que empecé a pensar y preguntar ¿me lo merezco? No importa el ámbito en el que nos estemos moviendo, por poner un ejemplo, el ámbito económico ¿me merezco tener suficiente dinero? El resultado era sorprendente, acababa encontrando la raíz de que la creencia se resistiese a ser tratada, y era que ¡¡no me merecía tener dinero!! Y hala ¡¡con el merecimiento hemos topado!! A dejarlo todo y trabajar con la macro-creencia, que se generó en algún momento de la vida y que no permite alcanzar el objetivo de tener un trabajo mejor, que venga dinero, amor, etc.

Así que puedes examinar tu vida, lo que piensas, tus propias creencias sobre TODO. Empieza a revisarlas y darte cuenta si son ellas las que impiden que llegues a donde quieres llegar, lo más probable es que te encuentres con el Merecimiento, entonces simplemente pregúntate: ¿me merezco X?

Dado que el “merecer algo” es una macro-creencia, la buena noticia es que se puede trabajar con ello. Son muchas las metodologías y técnicas para detectar y cambiar creencias, escoger una u otra dependerá de nuestras propias preferencias.

Aquí te dejo un vídeo que puede servirte de ayuda. Es necesario que lo escuches con auriculares. Notarás que el sonido pasa de un oído a otro, eso te ayudará a que los dos hemisferios cerebrales se comuniquen.

Diez consejos del Dalai Lama para conservar tu Energía

Para realizar todos nuestros procesos fisiológicos necesitamos energía, y también para trabajar, conducir, hacer la compra, ir al cine… y un sinfín de tareas que realizamos en nuestro ajetreado día a día. La energía de la que disponemos para todo esto es finita. Llega un momento que nos dejamos caer en el sofá porque ya no podemos más, necesitamos recargarnos. ¿Cómo lo hacemos? Pues comiendo, durmiendo, paseando por el campo, hablando con los amigos, haciendo meditación, Reiki. Hay muchas posibilidades para realizar esa recarga.

Es necesario que aprendamos a utilizar la energía justa que necesitamos para enfrentar cada tarea, acción y situación de nuestra vida. De no hacerlo iremos siempre arrastrando los pies, estaremos tristes, nos dejaremos llevar por las emociones negativas o simplemente enfermaremos.

Aquí te dejo los “diez ladrones de energía”, son consejos del Dalai Lama para conservar tu energía y poderla emplear en lo que tú desees:

1.- Aléjate de las personas tóxicas. Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.

Fíjate en las personas que te rodean ¿de qué habláis? ¿Acabas triste o sin fuerzas después de estar con ellas? Si es así evítalas en lo posible, y cuando te hayas despedido libera tu mente. Hay una frase que me dijo una vez un amigo y que utilizo mucho para descargar mi mente y mis emociones de aquello que me acaban de explicar, para no identificarme y que no consuma mi energía: “Esa es tu historia. Y lo la dejó ahí”.

2.- Paga a tiempo tus cuentas. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.

Ya sé que en estos momentos quizás te resulte difícil. Pero procura descargarte de todo lo que puedas. Paga al momento lo que compres. Y cada vez que vayas a adquirir algo pregúntate si es verdaderamente necesario tener eso.

3.- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.

Antes de comprometerte a hacer algo piénsalo bien, ya que luego el no hacerlo, por la circunstancia que sea, puede resultar una carga importante que puedes evitar. Aprende a decir NO. Si ya te has comprometido, sopesa lo que te está comportando mantener esa promesa. Si el coste es demasiado alto, date permiso para liberarte de ella.

4.- Elimina y delega tareas. Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que prefieres no hacer y dedica tu tiempo a hacer aquellas con las que sí disfrutas.

Si hay alguna tarea que no te gusta o qué prefieres no hacer, simplemente evítala. También tienes la posibilidad de hacer un trueque con quien si quiere hacerla.

5.- Descansa y actúa. Date permiso para descansar si estás en un momento en que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.

Es importante reconocer las necesidades que tienes en cada momento de tu vida. Darte permiso es respetarte. Si no tienes fuerzas, simplemente descansa, duerme y recupérate para poder abordar más tarde todo aquello que requiere tu energía. Y si ves que el tren está en tu vía, cógelo sin dudar, aprovecha la oportunidad.

6.- Tira, recoge y organiza, nada te consume más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.

Parece mentira pero tener la vivienda llena de cosas ocupa lugar en tu mente y en tu vida. ¿Te ha pasado alguna vez que quieres tirar algo y te cuesta muchísimo, pero luego cuando lo acabas tirando sientes que te has quitado un peso de encima? Pues eso pasa con libros, ropa, apuntes, fotografías… Todo ocupa un lugar. Si el espacio que tienes en tu vida (casa, despacho…) está lleno, tienes que cargar con ello, como si fuera una mochila. Y no pueden entrar cosas nuevas (vivencias, personas, ropa, trabajo…)

7.- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.

Al fin y al cabo lo único que tenemos es nuestro cuerpo. Con salud puedes disfrutar de todas las cosas que hay en esta vida: personas, experiencias, animales, paisajes, olores, sensaciones…

8.- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.

El sostener situaciones o personas consume mucha energía. Puede que un día te des cuenta que no tienes tiempo ni fuerzas para salir adelante. Antes de que llegue ese momento párate a pensar y sentir que es lo que conlleva cada situación y cada persona en tu vida. Puede que esa persona no te esté aportando nada y que estés con ella a causa de un sentimiento de culpa que generó alguna situación en tu vida. O que soportes una situación por miedo a decir “¡ya basta! Sal de ahí, el enfrentar una situación es solo ponerse “enfrente” y decidir.

9.- Acepta. Aceptar no es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.

Es como si estuvieses todo el tiempo chocando contra una pared que no puedes derribar… Puedes decir: “está bien, esto es así, yo no puedo cambiarlo ¿qué es lo que SI puedo hacer?” Quizás al hacerte esa pregunta puedas tomar distancia en lugar de luchar. Es posible que al alejarte, distingas la puerta que hay un poco más allá, en la misma pared contra la que chocabas y que te permitirá evitar o cambiar respecto a esa situación.

10.- Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

Perdonar no significa que la situación deje de existir, o que aquella vivencia desaparezca de tu pasado. Tampoco significa quitar la responsabilidad a quien la provocó o quien formó parte de ella. Solo significa liberarte del sufrimiento que te está provocando. Es como si abrieses tus manos y la liberases. ¡Verás que bien te sientes luego!

Si sigues estos consejos verás que vas recuperando tu energía, tu tranquilidad. Ya sabemos que Roma no se hizo en un día. Pero puedes empezar por pequeñas cosas, para ir atreviéndote, cada vez más, con las más grandes.

 

 

 

Vive la Vida

Estamos a las puertas de un nuevo año. Este es un momento en que muchos de nosotros aprovechamos para hacer balance de lo que hemos vivido durante estos trescientos sesenta y cinco días que ya han pasado.

Puede que haya habido momentos muy felices, en los que has estado alegre y has reído a carcajadas. Quizás ha habido momentos muy duros, y es posible que hayas llorado hasta que se secaron tus ojos.

Todos esos momentos pertenecen a tu vida, esos sentimientos que te zarandean te hacen darte cuenta de que no pasas de puntillas, sin que se te note. Sino que vives, intentas mejorar día a día, sean las vivencias que sean las que te traiga esa misma vida, que a la vez es una sabia maestra.
También, que intentas compartir, acompañar, ayudar, entender, aprender y un sinfín de cosas más, al lado de esas personas con las que caminas por esta senda llamado VIDA.

Así que ¡Sueña!, ¡Salta de felicidad!, ¡Besa!, ¡Ríe!, ¡Di aquello que quieres decir! ¡Respétate y respeta! ¡Amate y ama!

Sobre todo ¡no te dejes paralizar por el miedo! Solo es un truco de la mente. Puedes hacer meditación cada día, te ayudará a tener pensamientos positivos y concentrarte en lo que deseas. Si no sabes meditar, puedes seguir estas meditaciones guiadas.

Y si llegan momentos duros no te quedes con esas sensaciones, emociones o sentimientos ¡Camina! ¡Escribe todo lo que sientes! ¡Hablalo con tus amigos!¡Llora! si lo necesitas y sobre todo ¡Aprende!

El corazón está para utilizarlo ¡Atrévete!

Cierra los ojos y recuerda esa persona que te hace vibrar solo con su sonrisa, ese paisaje que te llena de calma, esa sabrosa comida que te transporta quizás a otra época, esa música, esos instantes que compartiste con quien más quieres. Quédate con los momentos felices que has pasado este año, son los que verdaderamente llenarán tu corazón.

A continuación te dejo este poema de Charles Chaplin, con mis mejores deseos para este año que empieza. ¡Vive la Vida!

Vida

Ya perdoné errores casi imperdonables.
Trate de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso.

Ya me decepcioné con algunas personas,
más también yo decepcioné a alguien.

Ya abracé para proteger.
Ya me reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.

Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz.

Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y…

…tuve miedo de perder a alguien especial
(y termine perdiéndolo).
¡¡Pero sobreviví!!

¡Y todavía vivo!
No paso por la vida.

Y tú tampoco deberías sólo pasar…
¡¡¡VIVE!!!

Bueno es ir a la lucha con determinación
abrazar la vida y vivir con pasión.

Perder con clase y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho más para ser insignificante.

Charles Chaplin

 

 

El niño interior

El niño interior es en Ho’oponopono la parte más importante de nuestro ser, la relación más importante que existe en nuestra vida. El niño interior es donde están guardadas todas las emociones, sentimientos, recuerdos, olores, imágenes, sonidos, sensaciones y vivencias. En fin, todas las memorias, tanto nuestras como de nuestros antepasados.

Según Ho’oponopono nuestro ser está formado por tres partes:

  • Superconsciente, la parte espiritual
  • Consciente, la parte que toma las decisiones, donde reside el libre albedrio
  • Subconsciente, la parte emocional, nuestro Niño Interior (Unihipili en Hawaiano)

En nuestro niño interior es donde se han guardado todas las experiencias dolorosas que hemos vivido. Él percibe el mundo, nuestras relaciones y las personas de una determinada forma, según las vivencias que ha tenido. Por eso el reacciona ante determinados estímulos para asegurar nuestra supervivencia o para evitar que alguien nos haga daño. De ahí que nuestro niño interior esté siempre asustado y en situación de alerta.

Imagínate un niño de 4 ó 5 años teniendo que vivir y sobrevivir en una vida de adulto. ¿Qué pasaría si eso fuese verdad? Te puedes llegar a imaginar un niñito de 5 años camino del trabajo, que lo ha dejado su pareja o que vive una situación de peligro, por ejemplo un accidente de tráfico. ¿Cómo te imaginas que reaccionaría? Quizás abriría mucho los ojos, enmudecería y se escondería en un rincón.

Nuestro Niño es esa parte nuestra que ha estado escondida y abandonada durante mucho tiempo. Por eso hay que tratarlo con mucho amor y comprensión. Es donde limpiaremos todas las memorias que hay guardadas en nosotros y donde sanaremos. Si el niño colabora, la limpieza se hará muy rápido, para eso tenemos que ganarnos su confianza, convencerlo con amor y paciencia de que está a salvo, de que cuidaremos de él, como adultos, pase lo que pase. Y también de que jugaremos y reiremos con él, como se hace con los niños.

El origen de las enfermedades físicas o los trastornos emocionales está en nuestro niño interior, esos síntomas nos alertan de que algo no está bien. Y es allí, en el mismo nivel en que se crearon, donde deben sanar.

Te ofrezco una meditación que he creado para ti. Puede servirte de guía para volver a contactar con ese niño, para tratarlo con amor, respeto, comprensión. Para ir liberando esas memorias almacenadas en su interior y recobrar el equilibrio y la paz en tu vida.

Te deseo la Paz más allá de todo entendimiento.

 

Síndrome Postvacacional: qué es y cómo superarlo

Atrás han quedado los días de levantarte a la hora que te daba la gana, sin despertador, acostarte de madrugada, salir con los amigos, tumbarte al sol sin más preocupación que la de ponerte el bronceador o estar todo el día en plena montaña, rodeado solo del verde de la vegetación y el azul del cielo.

Quizás se acabo el plazo que te diste para afrontar aquellas tareas o situaciones difíciles en tu vida, como si dijeses: ya lo pensaré después de las vacaciones, ¡ahora disfruta!

Y al acabar ese período, ahora que ya estamos en septiembre, hay que volver a la rutina, a poner el despertador, a las interminables reuniones, al montón de papeles que te esperan encima de la mesa, en fin, al trabajo, ¡durante todo un año!.

Sientes cansancio, mal humor, no tienes ganas de hacer nada, puede que estés irritable, quizás te cuesta dormir, no te concentras, tal vez sientas ansiedad, tu optimismo se ha ido a algún lugar del que parece no querer regresar…

Si es tu caso tengo para ti dos noticias, una mala y una buena:

La mala noticia es que padeces lo que se denomina “Síndrome Postvacacional”. Pero tranquilízate, no eres la única persona que lo sufre, es un estado de ánimo muy frecuente al acabar una etapa de nuestra vida en la que hemos disfrutado, y pasar a otra con la expectativa de pasarlo mal.

La buena noticia es que es un estado emocional transitorio, que remite tras un periodo de adaptación a las nuevas rutinas, y eso suele pasar en unos quince días.

¿Porqué pasa esto?

El verano es una estación del año que invita a hacer aquello que nos gusta, a disfrutar. Sobre todo en vacaciones. Quizás debido a las creencias y patrones de conducta que seguimos en Occidente y que aprendimos desde niños. En cambio el invierno más bien invita al recogimiento.

En época de vacaciones decimos que “desconectamos”, y es cierto, desconectamos de la tecnología, del teléfono, del trabajo, de las obligaciones, de la rutina, de las personas que nos desagradan.

¿Y qué pasa cuando desconectamos de todo eso? Pues que conectamos con nosotros mismos, con nuestros gustos, nuestras aficiones, nuestra forma de disfrutar del tiempo libre, de las personas que amamos. En resumen que nos permitimos a nosotros mismos hacer lo que verdaderamente queremos. Como resultado también sonreímos más. Yo diría que más que una conexión es una reconexión.

Y un buen día cuando ya estamos adaptados a esta reconexión, cuando ya nos sentimos otra vez a nosotros mismos, se acaban las vacaciones ¡y otra vez a la rutina anual!

Es como si gritásemos desesperadamente ¡No quiero! como cuando éramos niños y llorábamos porque teníamos que volver al colegio. Pero de adultos ya no podemos llorar.

¿Y cómo puedes superarlo?

Te voy a dejar algunos consejos para poder superar este altibajo:

  • Vuelve de las vacaciones con suficiente tiempo para deshacer las maletas, ir a comprar, planchar la ropa, si lo necesitas, y realizar aquellas tareas que precises para volver al trabajo con tranquilidad y con todo en orden. Si, ya sé que quieres aprovechar hasta el último minuto, sin embargo eso puede generarte estrés, ya que no tendrás tiempo para organizarte.
  • Respeta las horas de descanso. Cuando estamos de vacaciones, al no tener horarios, nos vamos a dormir a la hora que nos apetece. Sin embargo de vuelta a la rutina el despertador sonará y no tendrás otro remedio que levantarte. Lo ideal es descansar siete u ocho horas diarias, estaría bien que respetases esas horas.
  • Prioriza. Probablemente te encontraras un montón de tareas por realizar. Analízalas y prioriza, eso te ayudará a organizarte.
  • Fíjate en lo positivo. Durante el día nos pasan muchas cosas buenas, fíjate en ellas y si quieres puedes hacer una lista.
  • Disminuye el consumo de cafeína y alcohol. La cafeína es excitante y agrava el estrés. Y el alcohol es un depresor del sistema nervioso, por lo que puede agudizar la tristeza, la depresión y la apatía. Te aconsejo que disminuyas o evites en lo posible el consumo, al menos durante los primeros días.
  • Dedícate tiempo a ti. Organiza tu agenda de forma que puedas realizar actividades que te gusten, quedar con amigos, hacer deporte…

También te dejo algunos consejos que van un poco más allá. Este estado emocional quizás está intentando avisarte de algunos cambios más profundos que debes realizar en tu vida:

  • Para los pensamientos recurrentes. Esos pensamientos casi siempre suelen ser negativos y provocan aparezca o se incremente la ansiedad. Fíjate en el momento que aparecen y distrae tu mente repitiendo una frase que te guste y te fortalezca, por ejemplo: Cada día estoy mejor, o bien: realizo mi trabajo con seguridad y rapidez.
  • Aprende a decir “NO” y a poner límites. Muchas veces hacemos cosas que no queremos hacer, o nos cargamos con responsabilidades que no son nuestras, por miedo a que si decimos NO, se enfaden con nosotros o que no nos quieran, o que….. Sin embargo cada día que pasa nos sentimos más incómodos, como si llevásemos un peso sobre nuestros hombros. Así que puedes empezar a decir NO con pequeñas cosas, verás cómo reaccionan los demás ante esa negación. Y poco a poco te irás atreviendo más, ya verás lo bien que sienta.
  • Piensa en lo que has hecho en vacaciones. Piensa en aquellas cosas que te han hecho sentir bien. Una vez las tengas (puedes hacer una lista), estudia si las puedes hacer durante todo el año, si puedes incluirlas en tu rutina o si hay alguna que pueda ser similar o sustituir a las que has realizado en vacaciones.
  • Date cuenta también de las cosas que “no has hecho” y si puedes “no hacerlas” durante el año.
  • Examina las personas que hay a tu alrededor. ¿Cómo te hacen sentir? ¿Cómo actúan contigo? ¿Cómo te hablan? Si no te gusta lo que ves, respétate lo suficiente para dejarlas ir de tu vida.
  • Medita. Es una de las primeras cosas que recomiendo a las personas que se acercan a mí. Puedes incluir la meditación en ese tiempo que has pensado dedicarte a ti. La meditación puede durar desde un minuto hasta una hora. Puedes visitar mi canal de Youtube y podrás ver cómo hacerlo. También hay meditaciones guiadas.
  • Haz lo que quieres hacer. Si quieres hacer algo y lo postergas, analiza el porqué, deja tus excusas de lado y hazlo. Y si resulta que la frase se convierte en “haz lo que debes hacer”, analiza también porque deberías hacerlo y si es algo positivo para ti, cambia el verbo “tener” por otro como por ejemplo “decidir” que no implica obligación.
  • Quítale importancia a las cosas. Cuanta más importancia le das a algo, más carga emocional tiene.
  • Ríe. Ríe a carcajadas, juega como un niño. Juega con tus amigos, pareja, hijos, compañeros de trabajo, mascotas… La risa es uno de los mejores vehículos para liberar el estrés.

Y si tu estado sigue igual, quizás hay algo más profundo que tratar, pide ayuda para liberar todas esas emociones contenidas. Seguro que te ira muy bien, te lo digo por experiencia.

Si te gustan los monólogos te dejo uno para que empieces a reir un poco y sacarle importancia a las cosas:

 

 

Invictus: soy el amo de mi destino, soy el capitan de mi alma

Anoche, mientras cenaba, estaba viendo una película basada en la vida de Nelson Mandela, Invictus. No tenía intención de verla entera, estaba muy cansada y era ya muy tarde. Sin embargo uno de los protagonistas va a visitar la cárcel donde Mandela (o Madiba, como algunos lo conocían) pasó veintisiete años de su vida. Allí lee un poema que ayudó a Madiba a superar aquella situación. Sus versos me sobrecogieron y a la vez me dieron fuerzas para continuar mi camino.

También me hizo reflexionar sobre la bondad y la capacidad de perdón de este gran hombre. Poniendo además el “gran” en mayúsculas y negrita. Y por otra parte me hizo preguntarme: ¿verdaderamente mi alma está invicta? Esa pregunta me ha rondado por la cabeza toda la noche, hasta que, hace un rato cuando he decidido escribir este texto, me he dado cuenta de que a pesar de todos los momentos duros que he pasado en mi vida puedo decir que sí, que mi alma está invicta, porque todas y cada una de las veces que he caído, me he levantado, a pesar del miedo paralizante que me ha invadido en muchas ocasiones y que me ha ayudado a avanzar.

El poema se llama Invictus y fue escrito por el poeta inglés William Ernest Henley en 1875. El último verso es el que más me impactó:

“…soy el amo de mi destino,

soy el capitán de mi alma”.

A ti te dejo el poema, seguro que te ayuda sea cual sea el momento que estés viviendo. Puedes ver el fragmento de la película si haces clic aquí. Espero y deseo que te sea útil:

 

Invictus

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

 

 

¿Porqué juzgamos a los demás?

Creemos que tenemos derecho a juzgar y a opinar sobre como las demás personas deberían llevar su vida, deberían vestir, actuar, sentir, pensar…

Y como consecuencia, también creemos que los demás tienen ese derecho sobre nosotros. Lo permitimos hasta tal punto que la mayoría de las veces cambiamos ciertos gustos y actitudes para agradar a las otras personas; sobre todo si esas personas pertenecen a nuestro círculo más cercano. Cuanto más cercano es ese círculo, mayor poder les otorgamos.

Generalmente los otros nos juzgan con igual dureza que se juzgan a sí mismos. En muchas ocasiones despiadadamente Son tan inflexibles con nosotros como lo son con ellos mismos. Sin darse cuenta de que somos el espejo donde se miran, y viceversa. Vemos actitudes, formas de proceder y pensar que no nos gustan en los demás. Simplemente todas esas características son las que nosotros tenemos en nuestro interior y que no nos atrevemos a ver ni a reconocer. Esas otras personas son el reflejo de nuestro propio interior. Lo que llamamos sombra.

Si te sorprendes criticando o juzgando a los demás, párate a pensar un momento. Analiza qué es aquello que tanto te molesta. Luego puedes mirar en tu interior a ver si hay algo de eso dentro de ti. Si la respuesta es SI, no te de vergüenza, acéptalo, no pasa nada. Y si no te gusta, ¡cámbialo! En ti esta el poder hacerlo. Este pequeño ejercicio te hará “darte cuenta”. Será el primer paso a tu auto-conocimiento y también te hará ser más flexible contigo mismo y con los demás. De paso dejarás de gastar toda esa energía que utilizas en criticar y juzgar a los demás y la invertirás en tu propio crecimiento interior.

Una técnica que puede irte muy bien es el Ho’Oponopono. Es sencillo de practicar, y con el podrás aceptar y cambiar todo lo que te ha llevado a esas actitudes.

Siempre me han gustado las fábulas, para mí son metáforas que llevan un aprendizaje incluido. Explico la que te dejo a continuación en muchas ocasiones como ilustración de esta reflexión:

Fábula del padre, el hijo y el burro

Hace muchos años, un padre y su hijo iban al pueblo vecino para comprar en el mercado. Para cargar los productos que comprarían llevaban su burro.

Padre e hijo iban caminando y charlando animadamente, mientras el burro les seguía.

Mientras caminaban se cruzaron con unos campesinos, y al pasar escucharon el siguiente comentario:

  • Fíjate que tontos, van caminando cuando podían ir en el burro que va detrás sin carga alguna.

Al escuchar el comentario, decidieron que el padre subiría en el burro. Fue dicho y hecho. Y mientras seguían caminando se cruzaron con otros campesinos, y al pasar oyeron como murmuraban entre sí:

  • Mira este hombre, ¡Que poca vergüenza! Va sobre el burro y su pobre hijo caminando.

Escuchando ese comentario el padre decidió bajar del burro y subió el hijo. Al poco rato se cruzaron con un grupo de hombres. Estos comentaron entre sí:

  • ¡Qué falta de respeto! Mira ese niño que va sobre el burro y su anciano padre caminando.

El padre, al oír el comentario pensó que lo mejor sería que se montaran los dos en el burro. Convencido de que así se acabarían los comentarios. Pero poco rato después se encontraron con unas mujeres. Que susurraron a su paso:

  • Pobre animal. Fíjate que tiene que ir cargando con padre e hijo, cuando uno de los dos podría ir caminando.

 

Amor.exe – Como instalarlo en nuestro equipo ALMA

Buscando, buscando, he encontrado una guía de instalación de un programa muy conocido pero poco utilizado, AMOR.EXE, en nuestro propio equipo ALMA. Es muy importante que lo leas atentamente y lo instales. Verás que en cuanto lo hagas aparecerán cambios muy positivos en tu vida.

Espero y deseo que te sea de utilidad:

Cliente: ¿Hola? ¿Estoy hablando con el Departamento de Ayuda?

Empleado: Así es. Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?

– Estuve revisando mi equipo y encontré un sistema que se llama AMOR; pero no funciona. ¿Me puede ayudar con eso?

– Seguro que sí. Pero yo no puedo instalarlo, tendrá que hacerlo usted mismo. Yo lo dirijo por teléfono, ¿le parece?

–  Sí. Puedo intentarlo. No sé mucho de estas cosas, pero creo que estoy listo para instalarlo. ¿Por dónde empiezo?

–  El primer paso es abrir CORAZÓN. ¿Ya lo encontró?

–  SÍ, pero hay varios programas ejecutándose en este momento. ¿No hay problema para instalar al mismo tiempo?

–  ¿Cuáles son esos programas?

–  Déjeme ver… Tengo DOLOR-PASADO.EXE, BAJAESTIMA.EXE y RESEINTIMIENTO.COM ejecutándose en este momento.

–  No hay problema. AMOR borrará automáticamente a DOLOR-PASADO.EXE de su sistema operativo actual. Puede que quede grabado en su memoria permanente, pero no afectará otros programas. AMOR eventualmente reemplazará al programa BAJA-ESTIMA.EXE con un módulo propietario del sistema llamado ALTAESTIMA.EXE. Sin embargo, tiene que eliminar completamente a RESENTIMIENTO.COM. Este programa evita que AMOR se instale adecuadamente. ¿Lo puede eliminar?

–  No sé cómo.

–  Vaya al menú INICIO y seleccione PERDÓN.EXE. Ejecútelo tantas veces como sea necesario, hasta que RESENTIMIENTO.COM haya sido borrado completamente.

–  Listo. AMOR ha empezado a instalarse automáticamente. ¿Es normal?

–  Si. En breve recibirá un mensaje que dice que AMOR se mantendrá activo mientras CORAZÓN esté vigente. ¿Puede ver ese mensaje?

–  Sí lo veo. ¿Ya terminó la instalación?

–  Si, pero recuerde que sólo tiene el programa base. Necesita conectarse con otros CORAZONES para recibir actualizaciones.

–  Oh, oh… Apareció un mensaje de error. ¿Qué hago?

–  ¿Qué dice el mensaje?

–  Error 412. Programa no activo en componentes internos. ¿Que si significa eso?

–  No se preocupe, es un problema común. Significa que AMOR está configurado para ejecutarse en CORAZONES externos, pero no ha sido ejecutado en su propio CORAZÓN. Es una de esas cosas técnicas de la programación; en términos sencillos significa que tiene que amar su propio equipo antes de poder amar a otros.

–  Entonces, ¿qué hago?

–  ¿Puede localizar el directorio llamado Auto aceptación?

–  Sí, aquí lo tengo.

–  Excelente, aprende rápido.

–  Gracias.

–  De nada. Haga clic en los siguientes archivos para copiarlos al directorio Mi CORAZÓN: AUTOPERDÓN.DOC, AUTOESTIMA.TXT, VALOR.INF y REALIZACIÓN.HTM. El sistema reemplazará cualquier archivo que haga conflicto y reparará cualquier programa dañado. Asegúrese de eliminar BAJA-ESTIMA.EXE y RESENTIMIENTO.COM de todos los directorios, y después borre todos los archivos temporales y la papelera de reciclaje, para que nunca más se activen.

– ¡Ey! MI CORAZÓN se está llenando con unos archivos muy bonitos. SONRISA.MPG se despliega en mi monitor e indica que CALOR.COM, PAZ.EXE y FELICIDAD.COM se están replicando…

– Eso indica que AMOR está instalado y ejecutándose. Ya lo puede manejar. Una cosa más antes de irme…

–  ¿Sí?

–  AMOR es un software gratis. Asegúrese de darlo, junto con sus diferentes módulos, a todas las personas que conozca y quiera. Ellas, a su vez, lo compartirán con otras, y le devolverán unos módulos agradables.

–  Eso haré, gracias por la ayuda.