Diez consejos del Dalai Lama para conservar tu Energía

Para realizar todos nuestros procesos fisiológicos necesitamos energía, y también para trabajar, conducir, hacer la compra, ir al cine… y un sinfín de tareas que realizamos en nuestro ajetreado día a día. La energía de la que disponemos para todo esto es finita. Llega un momento que nos dejamos caer en el sofá porque ya no podemos más, necesitamos recargarnos. ¿Cómo lo hacemos? Pues comiendo, durmiendo, paseando por el campo, hablando con los amigos, haciendo meditación, Reiki. Hay muchas posibilidades para realizar esa recarga.

Es necesario que aprendamos a utilizar la energía justa que necesitamos para enfrentar cada tarea, acción y situación de nuestra vida. De no hacerlo iremos siempre arrastrando los pies, estaremos tristes, nos dejaremos llevar por las emociones negativas o simplemente enfermaremos.

Aquí te dejo los “diez ladrones de energía”, son consejos del Dalai Lama para conservar tu energía y poderla emplear en lo que tú desees:

1.- Aléjate de las personas tóxicas. Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.

Fíjate en las personas que te rodean ¿de qué habláis? ¿Acabas triste o sin fuerzas después de estar con ellas? Si es así evítalas en lo posible, y cuando te hayas despedido libera tu mente. Hay una frase que me dijo una vez un amigo y que utilizo mucho para descargar mi mente y mis emociones de aquello que me acaban de explicar, para no identificarme y que no consuma mi energía: “Esa es tu historia. Y lo la dejó ahí”.

2.- Paga a tiempo tus cuentas. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.

Ya sé que en estos momentos quizás te resulte difícil. Pero procura descargarte de todo lo que puedas. Paga al momento lo que compres. Y cada vez que vayas a adquirir algo pregúntate si es verdaderamente necesario tener eso.

3.- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.

Antes de comprometerte a hacer algo piénsalo bien, ya que luego el no hacerlo, por la circunstancia que sea, puede resultar una carga importante que puedes evitar. Aprende a decir NO. Si ya te has comprometido, sopesa lo que te está comportando mantener esa promesa. Si el coste es demasiado alto, date permiso para liberarte de ella.

4.- Elimina y delega tareas. Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que prefieres no hacer y dedica tu tiempo a hacer aquellas con las que sí disfrutas.

Si hay alguna tarea que no te gusta o qué prefieres no hacer, simplemente evítala. También tienes la posibilidad de hacer un trueque con quien si quiere hacerla.

5.- Descansa y actúa. Date permiso para descansar si estás en un momento en que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.

Es importante reconocer las necesidades que tienes en cada momento de tu vida. Darte permiso es respetarte. Si no tienes fuerzas, simplemente descansa, duerme y recupérate para poder abordar más tarde todo aquello que requiere tu energía. Y si ves que el tren está en tu vía, cógelo sin dudar, aprovecha la oportunidad.

6.- Tira, recoge y organiza, nada te consume más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.

Parece mentira pero tener la vivienda llena de cosas ocupa lugar en tu mente y en tu vida. ¿Te ha pasado alguna vez que quieres tirar algo y te cuesta muchísimo, pero luego cuando lo acabas tirando sientes que te has quitado un peso de encima? Pues eso pasa con libros, ropa, apuntes, fotografías… Todo ocupa un lugar. Si el espacio que tienes en tu vida (casa, despacho…) está lleno, tienes que cargar con ello, como si fuera una mochila. Y no pueden entrar cosas nuevas (vivencias, personas, ropa, trabajo…)

7.- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.

Al fin y al cabo lo único que tenemos es nuestro cuerpo. Con salud puedes disfrutar de todas las cosas que hay en esta vida: personas, experiencias, animales, paisajes, olores, sensaciones…

8.- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.

El sostener situaciones o personas consume mucha energía. Puede que un día te des cuenta que no tienes tiempo ni fuerzas para salir adelante. Antes de que llegue ese momento párate a pensar y sentir que es lo que conlleva cada situación y cada persona en tu vida. Puede que esa persona no te esté aportando nada y que estés con ella a causa de un sentimiento de culpa que generó alguna situación en tu vida. O que soportes una situación por miedo a decir “¡ya basta! Sal de ahí, el enfrentar una situación es solo ponerse “enfrente” y decidir.

9.- Acepta. Aceptar no es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.

Es como si estuvieses todo el tiempo chocando contra una pared que no puedes derribar… Puedes decir: “está bien, esto es así, yo no puedo cambiarlo ¿qué es lo que SI puedo hacer?” Quizás al hacerte esa pregunta puedas tomar distancia en lugar de luchar. Es posible que al alejarte, distingas la puerta que hay un poco más allá, en la misma pared contra la que chocabas y que te permitirá evitar o cambiar respecto a esa situación.

10.- Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

Perdonar no significa que la situación deje de existir, o que aquella vivencia desaparezca de tu pasado. Tampoco significa quitar la responsabilidad a quien la provocó o quien formó parte de ella. Solo significa liberarte del sufrimiento que te está provocando. Es como si abrieses tus manos y la liberases. ¡Verás que bien te sientes luego!

Si sigues estos consejos verás que vas recuperando tu energía, tu tranquilidad. Ya sabemos que Roma no se hizo en un día. Pero puedes empezar por pequeñas cosas, para ir atreviéndote, cada vez más, con las más grandes.

 

 

 

Reiki en hospitales

Lejos han quedado ya los tiempos en que a los practicantes de Reiki nos veían como poco menos que magos. Hoy en día cada vez más personas conocen en qué consiste esta terapia milenaria y los efectos beneficiosos que produce. Además las personas que no lo conocen están abiertas a saber y experimentar.

Mediante una sencilla búsqueda en internet se pueden encontrar en todo el mundo hospitales que ofrecen Reiki: Estados Unidos (el 60% de los hospitales), Reino Unido, Australia, Alemania, Suiza, Canadá…., e incluso están incluidos en seguros sanitarios en muchos países.

En España se ofrece en hospitales en casi todas las comunidades, algunos de ellos:

  • Hospital Puerta del Hierro
  • Hospital 12 de Octubre
  • Hospital Ramón y Cajal
  • Hospital Vall d’Hebron
  • Hospital de Mataró
  • Hospital de Jerez
  • Hospital de Guadarrama

Y un largo etcétera…

Se ofrece Reiki sobre todo a pacientes oncológicos ya que disminuye notablemente los efectos de quimioterapia y radioterapia. Los centros sanitarios han podido constatar una disminución de la ansiedad, del miedo y del dolor, así como una mejora del sueño, del apetito, la relajación muscular, mejora del estado de ánimo y refuerza el sistema inmunológico.

Te dejo dos reportajes de televisión para que puedas ver rápidamente en qué consiste el tratamiento y como se hace:

Este vídeo es ya antiguo, de 2007, cuando Reiki se empezó a ofrecer en hospitales en España.

¡Anímate, tu cuerpo y tu alma te lo agradecerán!

 

Reiki para animales

 

Los animales son mucho más sensibles al Reiki que las personas, y sanan mucho más rápido. A menudo los tratamientos son más cortos que con las personas, excepto que tengan alguna enfermedad grave, entonces necesitan tratamientos más largos, pero ellos siempre nos indican la duración, dan por terminada la sesión simplemente moviéndose o levantándose.

Hay que tener paciencia para realizar un tratamiento, influye mucho la conexión con el animal, y no podremos tratarlo hasta que no nos dé permiso. Si es la primera vez suelen moverse bastante, hasta que “notan” la energía de nuestras manos, es como si dijesen: “¡Ah, es esto lo que me vas a hacer!”, entonces se quedan muy quietos, incluso se duermen. Muchas veces se mueven y colocan ellos mismos alguna parte de su cuerpo debajo de nuestras manos.

¿Cómo ayuda el Reiki a nuestros compañeros?

Como en las personas tiene innumerables beneficios:

• Disminuye el dolor tanto agudo como crónico.

• Ayuda en enfermedades osteoarticulares, como por ejemplo: artrosis, problemas de columna y displasia de cadera.

• Ayuda en problemas musculares: torceduras, esguinces, malos gestos.

• Acelera la recuperación post operatoria, de heridas y traumatismos de diversa índole.

• Ayuda en problemas gástricos e intestinales.

• Disminuye los efectos de quimioterapia y radioterapia.

• Ayuda en problemas de comportamiento como agresividad, hiperactividad o estrés.

• Ayuda a animales recogidos en refugios, ya que sufren un fuerte estrés y suelen arrastrar traumas como abandono o malos tratos.

• Revitaliza a animales con problemas de depresión y animales ancianos.

He tratado a pájaros, cobayas, perros y gatos, y siempre he obtenido excelentes resultados y muchas veces sorprendentes. El más reciente ha sido el de mi propio perro, un mestizo que adopté hace cuatro años. Dolki, sufrió una hernia discal en la zona lumbar (técnicamente toraco-lumbar). Se quedó sin control en las patas traseras, sin poderse levantar, hace dos meses, de la noche a la mañana. Lo operamos de urgencia, y posteriormente el tratamiento con Reiki fue diario durante mes y medio. Ahora ya corre y juega con sus compañeros e incluso come mejor.

Siempre me gusta hacer hincapié en que Reiki es una terapia complementaria, nunca debe sustituir a un tratamiento veterinario convencional, sin embargo acelera sorprendentemente la curación. Ya hay muchos veterinarios que utilizan Reiki en sus clínicas para calmarlos antes de exploraciones y con diversas aplicaciones como las que he descrito más arriba.