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El balde chino

Quizás en algunas ocasiones en tu vida hayas sentido frustración porque las cosas no te salían como tú querías. Incluso puede que estés justo en ese momento…

Es posible que quieras compararte con personas de tu entorno, sin embargo no es una buena práctica, ya que cada uno de nosotros posee habilidades y recursos muy diferentes. Lo que en una profesión puede ser nefasto, en otra puede que sea una virtud.

La comparación con otras personas suele ser una práctica muy habitual, y solo genera malestar, frustración, tristeza y desconfianza en nuestras propias capacidades. Te dejo esta fábula que ilustra lo que quiero transmitirte:

Erase una vez, una anciana china que tenía dos grandes baldes para acarrear a casa el agua de un cercano arroyo. Transportaba los baldes colgados cada uno en una extremidad de una gruesa vara que cargaba sobre sus hombros.

Uno de los baldes estaba rajado y, cuando la anciana llegaba a casa, iba medio vacío, en cambio el otro, que era perfecto, llegaba siempre lleno.

Un día tras otro, la anciana llevaba a casa balde y medio de agua.

El balde perfecto estaba muy orgulloso de la realización de su cometido, mientras el pobre balde roto se sentía avergonzado por su defecto y por conseguir hacer tan sólo la mitad de su trabajo.

Tras dos años de sentirse humillado y derrotado por su defecto, un día, cuando la anciana descansaba sobre una roca que había en la orilla del camino, a mitad de su trayecto, el balde se atrevió a hablar con la anciana:

– Estoy avergonzado, por no cumplir con mi trabajo de llegar lleno de agua hasta tu casa, como hace mi compañero. La rotura que padezco no me lo permite. Te pido perdón, honorable señora.

La anciana sonrió, y llena de compasión y dulzura respondió:

– ¿Has observado que bonitas flores hay en tu lado del camino? –dijo- Yo siempre supe de tu defecto, desde que te compré, en aquella tienda de objetos usados. Por eso planté semillas de flores, a lo largo del camino por donde tú tenías que pasar. Y, todos los días, cuando regresábamos, tú las ibas regando con el agua que se derramaba. He recogido, durante dos años, flores de todos los colores y perfumes, con las que he adornado mi casa. Si tú no fueras como eres, yo no habría gozado de esas maravillas.

Cada uno de nosotros tenemos un defecto. Pero ese “defecto” es lo que nos hace especiales.

Acepta a cada persona como es y por lo que es. Descubre lo que hay de bueno en cada una.

Acéptate como eres…. Y recuerda regar las flores de tu lado del camino.

 

El Merecimiento y la Autoestima

El merecimiento y la autoestima tienen una relación muy estrecha el uno con la otra. Hasta podría decir que son consecuencia uno de la otra y viceversa.

La autoestima engloba muchos aspectos de nuestro ser, desde el aspecto físico, que es el aspecto en el que generalmente suelen pensar las personas cuando se habla de autoestima, hasta la realidad que nos rodea en nuestra vida en este instante, pasando por lo que nosotros pensamos sobre nosotros mismos y nuestro entorno.

Lo que creemos sobre nosotros mismos, sobre los comportamientos que tenemos nosotros y las personas que nos rodean, lo que debemos y no debemos hacer, como vivir, como movernos en nuestra realidad, como actuar y una enorme cantidad de pensamientos y juicios más, que conforman nuestro dialogo interno (aquello que pensamos), son el resultado de nuestra autoestima y a la vez la reflejan.

Ese cúmulo de pensamientos, juicios, críticas, emociones y sentimientos sobre absolutamente TODO, están conformados por nuestras creencias.

¿Qué es el merecimiento?

A través de mi experiencia personal y del trabajo mis clientes y mis compañeros, me he planteado numerosas hipótesis, la que más me gusta es que Merecimiento más que un conjunto de creencias es algo que las enmarca o que las agrupa a todas, quizás podríamos llamarlo una “MACRO-CREENCIA”.

Son esas macro-creencias la que no nos dejan evolucionar, seguir adelante con paso firme en nuestra vida o conseguir aquellos objetivos que nos plantemos, sean los que sean, tanto cambiar de trabajo, como dejar de fumar o tener suficientes recursos económicos.

En muchas ocasiones me he encontrado trabajando con una creencia determinada que se resistía, después de tratarla una y otra vez era tanta la resistencia, que empecé a pensar y preguntar ¿me lo merezco? No importa el ámbito en el que nos estemos moviendo, por poner un ejemplo, el ámbito económico ¿me merezco tener suficiente dinero? El resultado era sorprendente, acababa encontrando la raíz de que la creencia se resistiese a ser tratada, y era que ¡¡no me merecía tener dinero!! Y hala ¡¡con el merecimiento hemos topado!! A dejarlo todo y trabajar con la macro-creencia, que se generó en algún momento de la vida y que no permite alcanzar el objetivo de tener un trabajo mejor, que venga dinero, amor, etc.

Así que puedes examinar tu vida, lo que piensas, tus propias creencias sobre TODO. Empieza a revisarlas y darte cuenta si son ellas las que impiden que llegues a donde quieres llegar, lo más probable es que te encuentres con el Merecimiento, entonces simplemente pregúntate: ¿me merezco X?

Dado que el “merecer algo” es una macro-creencia, la buena noticia es que se puede trabajar con ello. Son muchas las metodologías y técnicas para detectar y cambiar creencias, escoger una u otra dependerá de nuestras propias preferencias.

Aquí te dejo un vídeo que puede servirte de ayuda. Es necesario que lo escuches con auriculares. Notarás que el sonido pasa de un oído a otro, eso te ayudará a que los dos hemisferios cerebrales se comuniquen.

Vive la Vida

Estamos a las puertas de un nuevo año. Este es un momento en que muchos de nosotros aprovechamos para hacer balance de lo que hemos vivido durante estos trescientos sesenta y cinco días que ya han pasado.

Puede que haya habido momentos muy felices, en los que has estado alegre y has reído a carcajadas. Quizás ha habido momentos muy duros, y es posible que hayas llorado hasta que se secaron tus ojos.

Todos esos momentos pertenecen a tu vida, esos sentimientos que te zarandean te hacen darte cuenta de que no pasas de puntillas, sin que se te note. Sino que vives, intentas mejorar día a día, sean las vivencias que sean las que te traiga esa misma vida, que a la vez es una sabia maestra.
También, que intentas compartir, acompañar, ayudar, entender, aprender y un sinfín de cosas más, al lado de esas personas con las que caminas por esta senda llamado VIDA.

Así que ¡Sueña!, ¡Salta de felicidad!, ¡Besa!, ¡Ríe!, ¡Di aquello que quieres decir! ¡Respétate y respeta! ¡Amate y ama!

Sobre todo ¡no te dejes paralizar por el miedo! Solo es un truco de la mente. Puedes hacer meditación cada día, te ayudará a tener pensamientos positivos y concentrarte en lo que deseas. Si no sabes meditar, puedes seguir estas meditaciones guiadas.

Y si llegan momentos duros no te quedes con esas sensaciones, emociones o sentimientos ¡Camina! ¡Escribe todo lo que sientes! ¡Hablalo con tus amigos!¡Llora! si lo necesitas y sobre todo ¡Aprende!

El corazón está para utilizarlo ¡Atrévete!

Cierra los ojos y recuerda esa persona que te hace vibrar solo con su sonrisa, ese paisaje que te llena de calma, esa sabrosa comida que te transporta quizás a otra época, esa música, esos instantes que compartiste con quien más quieres. Quédate con los momentos felices que has pasado este año, son los que verdaderamente llenarán tu corazón.

A continuación te dejo este poema de Charles Chaplin, con mis mejores deseos para este año que empieza. ¡Vive la Vida!

Vida

Ya perdoné errores casi imperdonables.
Trate de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso.

Ya me decepcioné con algunas personas,
más también yo decepcioné a alguien.

Ya abracé para proteger.
Ya me reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.

Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz.

Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y…

…tuve miedo de perder a alguien especial
(y termine perdiéndolo).
¡¡Pero sobreviví!!

¡Y todavía vivo!
No paso por la vida.

Y tú tampoco deberías sólo pasar…
¡¡¡VIVE!!!

Bueno es ir a la lucha con determinación
abrazar la vida y vivir con pasión.

Perder con clase y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho más para ser insignificante.

Charles Chaplin

 

 

El niño interior

El niño interior es en Ho’oponopono la parte más importante de nuestro ser, la relación más importante que existe en nuestra vida. El niño interior es donde están guardadas todas las emociones, sentimientos, recuerdos, olores, imágenes, sonidos, sensaciones y vivencias. En fin, todas las memorias, tanto nuestras como de nuestros antepasados.

Según Ho’oponopono nuestro ser está formado por tres partes:

  • Superconsciente, la parte espiritual
  • Consciente, la parte que toma las decisiones, donde reside el libre albedrio
  • Subconsciente, la parte emocional, nuestro Niño Interior (Unihipili en Hawaiano)

En nuestro niño interior es donde se han guardado todas las experiencias dolorosas que hemos vivido. Él percibe el mundo, nuestras relaciones y las personas de una determinada forma, según las vivencias que ha tenido. Por eso el reacciona ante determinados estímulos para asegurar nuestra supervivencia o para evitar que alguien nos haga daño. De ahí que nuestro niño interior esté siempre asustado y en situación de alerta.

Imagínate un niño de 4 ó 5 años teniendo que vivir y sobrevivir en una vida de adulto. ¿Qué pasaría si eso fuese verdad? Te puedes llegar a imaginar un niñito de 5 años camino del trabajo, que lo ha dejado su pareja o que vive una situación de peligro, por ejemplo un accidente de tráfico. ¿Cómo te imaginas que reaccionaría? Quizás abriría mucho los ojos, enmudecería y se escondería en un rincón.

Nuestro Niño es esa parte nuestra que ha estado escondida y abandonada durante mucho tiempo. Por eso hay que tratarlo con mucho amor y comprensión. Es donde limpiaremos todas las memorias que hay guardadas en nosotros y donde sanaremos. Si el niño colabora, la limpieza se hará muy rápido, para eso tenemos que ganarnos su confianza, convencerlo con amor y paciencia de que está a salvo, de que cuidaremos de él, como adultos, pase lo que pase. Y también de que jugaremos y reiremos con él, como se hace con los niños.

El origen de las enfermedades físicas o los trastornos emocionales está en nuestro niño interior, esos síntomas nos alertan de que algo no está bien. Y es allí, en el mismo nivel en que se crearon, donde deben sanar.

Te ofrezco una meditación que he creado para ti. Puede servirte de guía para volver a contactar con ese niño, para tratarlo con amor, respeto, comprensión. Para ir liberando esas memorias almacenadas en su interior y recobrar el equilibrio y la paz en tu vida.

Te deseo la Paz más allá de todo entendimiento.

 

Invictus: soy el amo de mi destino, soy el capitan de mi alma

Anoche, mientras cenaba, estaba viendo una película basada en la vida de Nelson Mandela, Invictus. No tenía intención de verla entera, estaba muy cansada y era ya muy tarde. Sin embargo uno de los protagonistas va a visitar la cárcel donde Mandela (o Madiba, como algunos lo conocían) pasó veintisiete años de su vida. Allí lee un poema que ayudó a Madiba a superar aquella situación. Sus versos me sobrecogieron y a la vez me dieron fuerzas para continuar mi camino.

También me hizo reflexionar sobre la bondad y la capacidad de perdón de este gran hombre. Poniendo además el “gran” en mayúsculas y negrita. Y por otra parte me hizo preguntarme: ¿verdaderamente mi alma está invicta? Esa pregunta me ha rondado por la cabeza toda la noche, hasta que, hace un rato cuando he decidido escribir este texto, me he dado cuenta de que a pesar de todos los momentos duros que he pasado en mi vida puedo decir que sí, que mi alma está invicta, porque todas y cada una de las veces que he caído, me he levantado, a pesar del miedo paralizante que me ha invadido en muchas ocasiones y que me ha ayudado a avanzar.

El poema se llama Invictus y fue escrito por el poeta inglés William Ernest Henley en 1875. El último verso es el que más me impactó:

“…soy el amo de mi destino,

soy el capitán de mi alma”.

A ti te dejo el poema, seguro que te ayuda sea cual sea el momento que estés viviendo. Puedes ver el fragmento de la película si haces clic aquí. Espero y deseo que te sea útil:

 

Invictus

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

 

 

¿Cómo está tu autoestima?

Es curioso que todos y cada uno de los clientes a los que ayudo tengan una autoestima frágil en menor o mayor medida, no se aman a sí mismos, todos han estado pendientes de la aprobación de otras personas a lo largo de sus vidas, atentos al qué dirán de ellos, que pensarán si hacen esto o aquello. Nos han inculcado que el amarse a uno mismo es egoísmo. Encontrar alguien a quien amar es parte del amor romántico que nos han inculcado.

El amor nace de nuestro interior, si no nos amamos a nosotros mismos no encontraremos el amor en los demás. Esperamos constantemente que nos aprueben, que nos amen por lo que hacemos por ellas y nos esforzamos día a día en gustarles a las personas que tenemos a nuestro alrededor, transformándonos en alguien que no somos.

Hasta que un buen día entendemos que primero nos tenemos que gustar a nosotros mismos, que lo primero que hay que hacer es amarse a uno mismo. Ese mismo día es como si nuestra mente hiciese un clic y por fin lo entendemos. El conseguirlo es una tarea que requiere trabajo, pero con resultados maravillosos. Al cabo de un tiempo ya podemos decirle a la nuestra imagen del espejo cosas maravillosas, y en ese momento todo a nuestro alrededor empieza a cambiar. Solo siendo nosotros mismos podemos sentirnos bien, las personas de nuestro alrededor se sentirán bien con nosotros, y así estaremos en paz.

La autoestima sana es la base de una mente sana, y esta así mismo es la base de un cuerpo sano.
Aquí te dejo una meditación que te ayudará ¡Pruébala y verás lo que pasa!
Por cierto, no esperes milagros, escúchala más de dos y tres veces.