Entradas

¿Qué es el duelo?

El duelo es el proceso que sigue a la pérdida de un ser querido, una mascota, un trabajo, una relación de pareja, una amistad, la casa, etc.. En ese momento puedes verte invadido de muchos sentimientos, a veces contradictorios: alivio, ira, tristeza, apatía, inseguridad, puedes sentirte engañado, dolido o simplemente vacío. O puede que tengas sensaciones físicas, como insomnio, mareos, náuseas… Puede que esas emociones o esos sentimientos sean más intensos de lo habitual o que estés sorprendido porque no eres capaz de verter ni una sola lágrima.

Cada persona es única, y cada persona puede sentirse de una forma completamente diferente. Unos lloran, otros no lo hacen; unos hacen deporte, los otros se vuelcan en el trabajo; mientras unos hablan con sus amigos, otros pueden encerrarse en sí mismos.

El elaborar y gestionar un duelo consiste en aceptar la pérdida que hemos sufrido y encontrar un nuevo objetivo en la vida. No se trata de reemplazar aquello que has perdido, sino liberar esas emociones que se acumulan y conectar con los recursos que todos tenemos en nuestro interior, comprendiendo que está pérdida forma parte del proceso de la vida, y que esta sigue.

Permíteme generalizar cuando te digo que el duelo consta de varias etapas, como ya he dicho antes, todos somos únicos:

  1. Negación: es aquella fase en la que parece que estés viviendo en un sueño, como si lo que estás viviendo no fuese real, o quizás sientes que aquella persona aparecerá por la puerta en cualquier momento. Si la pérdida es muy inesperada se puede entrar en estado de shock. También pueden aparecer síntomas físicos como: frío, nauseas, vértigo, desequilibrio…
  2. Culpa: en esta fase puedes sentir como si no hubieses hecho lo suficiente por aquella persona/relación/mascota o no te hubieses portado bien con ella por cualquier causa.
  3. Ira/Rabia: puede que tengas estos sentimientos por quedarte solo, por haber perdido aquello. En esta fase es muy importante dirigir esos sentimientos hacia el exterior y poder así liberar todas las emociones.
  4. Resignación: empiezas a darte cuenta que aquello que has perdido ya no volverá. También puede que sientas como si no pudieses vivir sin lo que has perdido. Puede que te abandones, dejes tus hábitos cotidianos, o sientas una profunda tristeza. También hay personas que deciden cambiar mobiliario o su aspecto físico.
  5. Aceptación: en esta fase aceptas la pérdida que has sufrido y tomas conciencia de que tienes que seguir tu vida. Seguir con tu vida no significa que olvides, que quisieses menos, o que no tuviese significado para ti. Lo que has perdido siempre seguirá formando parte de ti, pero no es necesario sufrir. Si tienes dolor o sufres más o menos tiempo no es que quieras librarte de ello. Es que necesitas continuar…

 Es muy importante pasar todas las etapas del duelo lo más rápidamente posible, para evitar sufrir innecesariamente. Para ello se pueden realizar diferentes acciones y/o rituales, enfocados a despedirte de aquello que has perdido.

¿Cuándo acaba el duelo?

Depende de cada persona, cada uno tenemos tiempos diferentes. Es simple, el duelo acaba cuando ya no sientes dolor al recordar.

¿Qué pasa si después de unos meses tienes alguno de estos síntomas?

  • Estás triste y deprimido.
  • No puedes continuar con las actividades diarias.
  • No puedes concentrarte, comer, dormir o relacionarte con los demás como antes.
  • Tienes el sentimiento de que no puedes continuar viviendo sin aquello que perdiste.
  • Piensas en lastimarte a ti mismo

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es afirmativa. Es el momento de buscar ayuda.

La Biodescodificación, la PNL (Programación Neuro-Lingüística) o la Hipnosis Ericksoniana pueden ayudarte a darte cuenta de tu forma de pensar y sentir, de que el problema no está en el hecho en sí mismo, sino en cómo lo vives, las emociones y sentimientos que te envuelven. Te darás cuenta de la forma en la que puedes conectarte contigo mismo y con los momentos felices que has vivido antes de la pérdida. Te liberaras de todos los sentimientos de dolor y sufrimiento, y podrás seguir adelante.

 

Patrones de conducta. ¿Qué son y cómo nos afectan?

Los patrones de conducta son las ideas, creencias y opiniones que estan en nuestro inconsciente. Es todo aquello que vamos aprendiendo poco a poco de nuestra familia, su forma de ver el mundo, sus experiencias… que van conformando nuestra personalidad hasta llegar a la edad adulta.

Desde nuestro nacimiento hasta los siete años somos como esponjas, absorbemos las palabras, los comportamientos, experiencias de nuestros padres, hermanos y todas las personas que nos rodean.

Cuando llegamos a la edad adulta vemos el mundo según todo lo aprendido, tenemos nuestro propio mapa, que reside en nuestro inconsciente y que es distinto al de todas las demás personas. Tomamos todas las decisiones en base a todos estos datos. Nuestros actos también son el resultado de todos estos patrones aprendidos. Por tanto nuestra vida gira en torno a estos patrones de conducta.

Por otra parte, en base a las experiencias que vivimos también vamos generando nuevas creencias y nuevas formas de comportarnos, aunque siempre se van adaptando a aquello que aprendimos en nuestra infancia principalmente.

¿Cómo nos afecta en nuestra vida cotidiana?

Nos afecta en todas y cada una de las áreas de nuestra vida. Por poner un ejemplo: si tu padre constantemente te ha dicho que no hay dinero para esto o para aquello, que no puede, que el dinero no se coge en los árboles. Tus patrones de conducta estarán asociados a la escasez, y es probable que vivas en ella toda tu vida. Si vives en un hogar con violencia, y tú eres la victima de esa violencia, aprendes ese patrón, aprendes a ser una victima y repites ese patrón constantemente, por lo que serás una víctima en las relaciones que vivas más adelante.

¿Se pueden identificar y cambiar los patrones de conducta?

La buena noticia es que SI, se pueden identificar y cambiar. Puedes empezar por pensar en dos cuestiones:

  1. ¿Qué es lo que se repite constantemente en tu vida? Si te despiden constantemente del trabajo, o tienes siempre el mismo tipo de discusiones, o te dejan siempre tus parejas. Observa si siempre te enfadas con tus amigos…
  1. Mira lo que pasa en tu vida. Analiza cómo va tu vida, puedes empezar por las tres áreas básicas: salud, dinero y amor. ¿Cómo son tus relaciones? Tienes dinero, o bien siempre haces números para llegar a final de mes. ¿Qué enfermedades tienes? ¿Siempre te atacan los demás? ¿Siempre tienes conflictos con las otras personas?

Muchas veces darte cuenta de lo que pasa en tu vida a lo largo del tiempo, te hace tomar consciencia de si aquello que has ido aprendiendo se ha convertido en un patrón de conducta. El conflicto y la enfermedad son signos inequívocos de que estás reproduciendo patrones erróneos o dañinos.

Te dejo aquí una lista orientativa de patrones erróneos y patrones liberadores.

 

Patrones ERRÓNEOS:

  • Espero hasta que todo se soluciona por sí mismo.
  • Escucho a las personas esperando que acaben para dar una respuesta y convencerlas.
  • Soy una persona rencorosa.
  • Siempre me estoy quejando por todo y de todos.
  • Mis pensamientos solo están en lo que me ocurrió en el pasado o en lo que pasará en un futuro.
  • Culpo a los demás de lo que me ocurre.
  • Sufro por mis errores.
  • Siempre quiero tener la razón.
  • Tengo miedo a que me rechacen.
  • Si me siento mal, culpo a los otros.
  • Necesito que los demás me presten atención.
  • Quiero hacerlo todo a la vez.

 

Patrones LIBERADORES:

  • Soluciono las situaciones que me generan intranquilidad o tensión.
  • Presto atención a lo que hago en todo momento.
  • Me acepto como soy y como pienso.
  • Soy YO cuando me relaciono con los demás.
  • Escucho lo que las otras personas me dicen.
  • Me responsabilizo de mis actos.
  • Solo hago una cosa a la vez y con toda atención.
  • Aprendo de mis experiencias y de mis errores.
  • Agradezco lo que tengo y lo que soy.
  • Me centro en el aquí y el ahora.
  • Sé que yo soy responsable de mi vida.
  • Decido el camino a seguir en mi vida.
  • Puedo perdonar.

¿Con cuales te identificas?

 

¿Qué puedes hacer ante un gran disgusto?

Hay momentos en nuestra vida en que recibimos malas noticias, o nos pasa algo que nos afecta muchísimo. Un hecho que para nosotros puede llegar a ser traumático, lo que solemos llamar un gran disgusto. Es en esos momentos cuando se puede quedar grabada en nosotros una emoción que si no sabemos o no podemos liberar en ese momento, generará lo que en Biodescodificación llamamos un Bioshock.

Dependiendo del hecho, surgen diferentes tipos de emociones (dolor, ira, rabia, culpa, impotencia, rencor…). A veces se desbordan, y podemos llegar a tener síntomas físicos como temblor en el cuerpo, mucho frío, náuseas, incluso podemos llegar a sufrir una pérdida momentánea del conocimiento o desmayo… Son estrategias de nuestra mente que desvía el dolor emocional hacia el cuerpo.

Por eso, si tienes un gran disgusto lo más importante es que saques de ti esas emociones, hay que desviarlas hacia el exterior. Mejor fuera que dentro de ti.

Para sacar esas emociones puedes hacerlo de diferentes maneras, dependiendo de cuál sea la forma en la que te expresas mejor:

RESPIRA: en el momento puedes intentar ser consciente de tu respiración. Inspira hondo y expira tres veces para sacarte ese peso de dentro del pecho y ¡muévete! Aunque son más eficaces las formas que te indico a continuación, si te es posible.

HABLA: llama a alguien en el que tengas confianza y que sepa escucharte, mejor si te encuentras con el/ella en persona. Explícale lo que te ha pasado, lo que has sentido, que emociones tienes en ese momento. No seas racional, saca de dentro todo lo que tienes hasta que ya no te quede nada dentro.

GRITA: el grito en momentos de extrema tensión puede ser muy liberador. Vete al medio de la montaña, debajo de una via de tren (como hacía Liza Minelli en Cabaret). Y si no puedes hacerlo así, cierra los ojos, imagínate que estás en un lugar donde nadie puede oírte y allí gritas en tu imaginación.

ESCRIBE: es una muy buena forma de liberar las emociones contenidas. No hace falta que sea algo bien escrito, simplemente abre el tapón de tu alma y vacíala. Escribe todo lo que te venga a la cabeza, en el orden que se te vaya ocurriendo, y si son palabras malsonantes no te preocupes. Solo vacía.

BAILA: pon música y déjate llevar por ella, tal y como la sientas, como si tu corazón y tu cabeza estuviesen en todo tu cuerpo. Y si por un momento tienes que poner la música alta ¡hazlo!

LLORA: seas hombre o mujer, llora si así lo sientes. Y si quieres cierra los ojos mientras lo haces y háblale a la persona que te ha disgustado, dile lo que sientes.

Si se te ocurre alguna otra vía ¡explórala!,  ¡expresa aquello que sientes! Como ya te he dicho, es mejor que esté fuera que dentro de ti.

 

¿Qué te hace ilusión hacer en tu vida?

“¿Bailamos? de Jaf Producciones”

Te dejo un video que me ha gustado. Me ha invitado a reflexionar sobre lo que “debemos” y lo que verdaderamente queremos hacer en nuestra vida. ¿Es esta vida la que quieres? ¿Sabes lo que quieres?

Pensamos que queremos recorrer un camino, unos estudios determinados, una casa, hijos, un trabajo y coche reluciente. Pero ¿seguro que esos pensamientos son nuestros?

De niños recibimos una determinada información, unos valores: que es lo bueno y lo malo, que debemos ser o hacer en nuestra vida, quienes somos… Esa información es la que va conformando poco a poco nuestros gustos, nuestras inclinaciones, nuestros estudios…

Y empezamos nuestro camino en la vida como por inercia, y seguimos, seguimos. Hasta que un buen día nos damos cuenta que algo no funciona: todo nos sale mal, estamos deprimidos o enfermos o ambas cosas, nos hemos quedado sin trabajo o nos hemos divorciado. Vamos como una nave a la deriva. Y lo peor es que no sabemos por qué. Hasta que empezamos a centrarnos en nosotros mismos y descubrimos que no es eso lo que queremos. Que esos no somos nosotros, solo son las instrucciones que recibimos de pequeños. Que lo que queremos es ¡BAILAR!

 

Mediante la Biodescodificación podemos liberarnos de todos los mandatos que recibimos. Esos mandatos que provienen de toda nuestra familia. Y finalmente descubrimos qué es lo que verdaderamente nos hace ilusión hacer en la vida y poco a poco todo se recoloca.

¿Quieres bailar?