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¿Influyen tus pensamientos en tu cuerpo?

Estamos rodeados por agua constantemente, de hecho nuestro cuerpo está formado por agua en un 70%. Nuestro planeta en su superficie también tiene un 70% de agua. Existe agua en ríos, nubes, corrientes subterráneas, lagos, pantanos, hielo en los polos y nieve en las altas montañas.

Intentamos preservar el agua de la contaminación, ya que es precisa para todas las criaturas que habitamos en la Tierra. Pero, el agua que vemos y la que consumimos ¿Es realmente pura? ¿Es más pura el agua de alta montaña? ¿Y la de los Polos?

Masaru Emoto estudió agua de diferentes lugares del planeta. Pensó que podría saber si un agua era pura viendo la formación de sus cristales. Todos los minerales en estado sólido están formados por cristales que tienen diferentes formas dependiendo del mineral del que se trate. En el caso del agua, esta forma cristales al transformar su estado de líquido en sólido, cuando se congela.

De esta manera el Dr. Emoto empezó a analizar diferentes muestras de agua de diferente procedencia: de grandes ciudades a lo largo del mundo, de montañas y manantiales, de ríos y fuentes sagradas para diferentes religiones o culturas… Y empezó a ver que si, había diferencias entre los cristales que formaba el agua. Observó que el agua del grifo de las ciudades, en general no formaba cristales. Sin embargo, el agua de manantiales de montaña y el agua de ríos o fuentes “sagradas” formaba bellos cristales.

Pensó que podía ir un poco más allá. ¿Qué pasaría si se exponía al agua a diferentes melodías musicales? Y así lo hizo con música como la Pastoral de Beethoven, Chopin, Beatles, e incluso Heavy Metal, aunque el aspecto del agua expuesta a este tipo de música no formó cristales.

También hizo experimentos escribiendo palabras “positivas” como amor y gratitud y palabras “negativas” como odio, guerra… el resultado fue que los cristales formados por el agua expuesta a palabras positivas tenían una gran belleza. Sin embargo la expuesta a palabras negativas no formaba cristales.

Y también hizo experimentos con agua expuesta a pensamientos positivos y negativos, con idéntico resultado. Puedes ver la galería de fotografías de los cristales aquí.

Más tarde realizó experimentos con arroz. En los recipientes colocaba palabras positivas o negativas y luego a esos mismos recipientes se les decían de viva voz las correspondientes palabras. El resultado fue espectacular. El arroz expuesto a palabras positivas después de un tiempo seguía en perfecto estado y conservando un aroma excelente, sin embargo el expuesto a palabras negativas se pudrió.

A continuación puedes ver un reportaje en el que Masaru Emoto explica sus estudios y los resultados.

 

Después de haber visto este reportaje te invito a la siguiente reflexión: si los pensamientos y las palabras pueden hacer eso con el agua y con el arroz ¿Qué podrán hacer en nosotros mismos? Teniendo en cuenta que estamos formados por el 70% de agua.

Por tanto ¡Cuida tus pensamientos y tus palabras!